Capitulo 6 – Lejos de Casa

Había logrado mi cometido, estaba dentro del supermercado pero justo cuando estaba por darme un respiro para reponer las energías invertidas en cerrar las puertas me di cuenta que dentro del lugar habían unos cuantos come carne y lo peor es que ya se habían dado cuenta de mi llegada y caminaban hacia mi para darme una agradable bienvenida. Tenia tres aproximándose de mi lado izquierdo, y cinco mas de mi lado derecho, saque el bat de la camioneta y sin pensarlo me dirigí al zombie mas cercano, de un golpe directo en la cabeza lo mande al suelo rompiendo al mismo tiempo el bat, ya no tenia con que protegerme mas que con mi pistola a la cual saque de su funda quite el seguro y apunte a la cabeza uno mas, dispare pero mi tiro le dio justo debajo de la garganta de donde salio un chorro de liquido negro que solo hizo que el ser diera un paso atrás pero se recupero enseguida y siguió su camino hacia su presa, no tenia oportunidad de volver a apuntar, decidí correr justo por en medio de dos ellos directo al pasillo de ropa para bebe, tenia tiempo, eran lentos y si me agachaba en el momento justo pasaría, así lo hice no sin que uno de ellos rozara mi brazo derecho casi a punto de sostenerme firmemente, lo que hubiera sido mi fin. Corrí sin voltear atrás por aquel pasillo, recordé que las herramientas estaban justo al terminar los pasillos de ropa y hacia allá tenia que llegar para obtener mas protección, afortunadamente mi camino estaba libre, logre llegar al departamento de jardinería donde vi algo que me podría ayudar, un hacha corta de mano, los zombies ya estaban por entrar al pasillo donde me encontraba a los que ya se habían unido otros 4 mas, ahora ya eran 11, ya no tenia oportunidad de acabar con ellos con el hacha, debía de hacer algo o terminaría destrozado en pocos segundos, Corrí hacia el lado opuesto y sali del pasillo de jardinería para dirigirme a la zona de comida congelada y ahí lo vi, un gigantesco refrigerador de acero con las puertas abiertas de par en par y una mesa de acero en el centro donde los carniceros cortaban la carne, esa era mi oportunidad, tenia que hacer que ellos entraran allí. Al parecer no había muchos zombies dentro de la tienda, y los que había ya estaban siguiéndome como una jauría hambrienta. Su caminar lento me permitió tomar un poco de ventaja, cerré una de las puertas, entre y me coloque al final del refrigerador justo detrás de la mesa de acero, ellos comenzaron a entra uno por uno, tenían que entrar todos o no serviría de nada mi plan, así lo hicieron, rodearon la mesa del centro y en dirección mía y cuando el ultimo de ellos se alejo de la puerta vi mi oportunidad, brinque encima de la mesa que ya estaba rodeada y corrí sobre ella hacia la puerta del refrigerador, los zombies no tuvieron oportunidad, logre salir de esa trampa mortal y cerré la puerta deslizando sus dos grandes barras de acero que servían para cerrar herméticamente el refrigerador.

Solté una carcajada llena de felicidad y orgullo por haber realizado tan terrorífica misión con éxito, sentía como la adrenalina corría por mis venas, los golpes de mis prisioneros apenas si se percibían a través de las gruesas laminas de acero, estarían ahí para siempre. Después de descansar un poco era hora de revisar por completo la tienda, no quería mas sorpresas y antes de comenzar a recoletas víveres tenia que asegurar el lugar, revise cada uno de los pasillo en busca de mas zombies, en contre uno tirado en el área de farmacia y dos mas en las oficinas de la administración, a los cuales elimine sin el mas mínimo remordimiento ayudo por mi nueva herramienta anti-zombies, mi hacha, revise también la bodega y los accesos de los proveedores por la parte de atrás, los cuales ya tenían las cortinas de metal hasta el suelo y con sus respectivos candados bien colocados. La “limpieza” del supermercado me llevo varias horas, tenia que estar seguro que yo era el único que se encontraba dentro del lugar y no iba a estar tranquilo hasta que así fuera. Estaba a punto de anochecer, revise las puertas de entrada, ya tenia algunos de mis “admiradores” afuera, eran por lo menos 20, que golpeaban el cristal tratando de entrar, yo solo esperara que realmente fuera cristal blindado y no una imitación barata que se rompiera con poco esfuerzo.

Era el momento de ir de compras tome una lámpara de mano del pasillo de herramientas y le coloque unas baterías para poder ya que la noche había caído en la ciudad y el supermercado estaba totalmente a oscuras, el lugar ya había sido saqueado y no quedaba mucho, al parecer los que llegaron antes no tuvieron mucho tiempo para estar aquí y tomaron lo que pudieron, todavía quedaba algo de comida la cual me alcanzaría para vivir un par de semanas o incluso un poco mas, tenia unas cuantas latas de conservas de todo tipo, galletas, cereal, comida deshidratada, agua, refrescos, algunas frutas y verduras aun no se pudrían, dulces, chocolates, botanas, medicinas, en fin, parecía un niño en una juguetería, podía tomar lo que quisiera y lo mejor de todo sin pagar. Comencé a llenar la camioneta de todo lo que podía, hasta llenarla completamente, apenas deje lugar en la camioneta para mí.

Día 6 DDI

Ya era más de media noche, tenía que pasar la noche dentro del supermercado, no quería arriesgarme a salir y sin poder ver mas allá de unos metros por la oscuridad y el polvo era muy probable que me estrellara contra algún escombro y todo mi esfuerzo hubiera sido en vano. Por el momento tenia que idear como salir de ahí, ya tenia muchos obstáculos en la entrada principal y tomando en cuenta que tenia que abrir las puertas manualmente seria algo difícil, tampoco podía lanzarme contra las puertas con la camioneta, podría causarle un gran daño y adiós mi vehiculo de escape, por el momento era hora de comer algo y descansar un poco para estar listo para la huida.

Apenas pude dormir pensando en que los zombies en cualquier momento quebrarían los cristales de entrada y entrarían por mi, entonces estaría perdido, afortunadamente las puertas resistieron muy bien, no se movieron ni un centímetro, soportaron una horda hambrienta golpeando por horas, otro punto para no estrellar la camioneta contra ellas. Por la mañana subí al techo del supermercado, para tener una mejor perspectiva de los que tenia que librar para llegar a casa, el frente ya estaba repleto de esas cosas, por lo menos tenia a cien de ellos merodeando por el estacionamiento y la entrada, me quede ahí por horas, no tenia salida, si quería pasar por ahí tendría que aplastar a varios de ellos y mantener la camioneta casi intacta si quería que me llevara de regreso a casa, el pasar por encima de una multitud como esa seria muy difícil, he visto como quedan destrozados algunos automóviles después de que se atropella a un animal o persona y si un pequeño cuerpo puede lograr algo así, varios mas podrían dejarme sin oportunidad de escapar. Estaba completamente atrapado.

Ese día fue muy tranquilo, pase la mayor parte de él en la azotea del supermercado, analizando la situación e ideando mi plan de huida y regreso al hogar, solo había estado poco mas de un día fuera de él pero ya sentía nostalgia, sentía que me había ido de mi refugio hacia meses y lo extrañaba, pero lo mejor era esperar una buena oportunidad para regresar y no perder ninguna parte de mi cuerpo a mordidas por salir precipitadamente. La tarde ya había caído y era cuestión de horas el que la noche le siguiera los pasos, regrese a mi habitación provisional a comer un poco del botín del que me había hecho la noche anterior, que a pesar de haber sido casi completamente adquirido por compradores en pánico unos días antes del impacto, quedaba lo suficiente como para darme vida de perro con dueño por un par de semanas. Ya en la noche saque mi linterna y fui a dar un paseo por los largos pasillos del supermercado y así tratar de despejar un poco mi mente y no volverme loco, la soledad del lugar era encantadora, siempre fui una persona muy solitaria, no por que las demás personas me despreciaran si no por mi, yo mismo me alejaba de vez en cuando de la gente para tener tiempo conmigo mismo y escuchar mis pensamientos claramente, supongo que otras personas en mi situación ya se habrían vuelto locas al no tener a nadie con quien hablar, con quien desahogar sus penas o en el caso extremo estarían en una búsqueda desesperada de supervivientes para sentirse mas seguros y no perder las esperanzas, en mi caso en algún momento tendría que pensar en hacer algo parecido, pero por el momento tenia cosas mas importantes que hacer.

Después de visitar los pasillos saboreando una deliciosa lata caliente de refresco de cola, visite a mis amigos del refrigerador de carne, quienes al sentir mi presencia comenzaron a golpear las puertas metálicas de su prisión, imagino que me escucharon pasar o sintieron mi olor, eso era algo que me inquieto, a pesar de las pesadas puertas que nos separaban ellos sabían que estaba ahí afuera y su intención era salir y atraparme. Mire a una lado del refrigerador, el corredor que daba hacia la bodega donde los proveedores llegaban y entregaban el cargamento, al entrar al lugar podías notar lo grande que era la bodega, repleta de estantes gigantes casi vacíos después de haber sido saqueados, pequeños montacargas que llevaban las cajas de los productos a sus respectivos lugares y las enormes cortinas de acero que permitían la entrada de los camiones a las bodegas después de que subían las respectivas rampas; la primera vez que entre a este lugar para realizar mi “limpieza zombie” no me di cuenta de esos detalles, pero ahí estaban y las cortinas de acero eran mi salida, si lograba traer la camioneta hasta aquí atravesando todo el supermercado y si podía abrir los grandes candados que las mantenían cerradas podría escapar sin tener que atravesar el mar de muertos vivientes que tenia en las puertas del frente, ese era mi plan de escape, después solo tenia que tomar la calle que me lleva al frente del lugar y tomar el mismo camino que me trajo hasta aquí.

Había una cosa mas que me preocupaba y que mi prisa por conseguir algo de alimento me había hecho descuidar, y al llegar al edificio, que? Como subiría todas las provisiones que tenia en la camioneta hasta mi departamento, si el llenar completamente la camioneta me llevo un par de horas, no podía llegar a la entrada del edificio y bajar mis bolsas de provisiones sin que alguno de esos caníbales me atrapara, mi única opción seria crear una distracción para que los zombies que estuvieran cerca del edificio se alejaran un poco dándome tiempo de colocar la camioneta justo en la entrada de edificio, meterla de reversa y sacar todo lo que pueda antes de que alguno de esos seres se diera cuenta de mis actos. Listo ya tenia mi plan de huida, solo tenia que esperar al amanecer para intentar regresar a casa, por el momento tenia que descansar, recuperar fuerzas y esperar que el día de mañana no fuera el último de mi vida.

1 comentario:

  1. Uno menos -quedan 10 millones- xD eso me dio mucha risa :P

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