Capitulo 5 - La palabra con Z

Día 4 DDI

Desperté con una jaqueca enorme, el tomarme una botella completa de vino la noche anterior no había sido buena idea, pero de alguna forma me sentía mejor, me sentía relajado, el alcohol junto con la nicotina me hizo aceptar lo que estaba pasando y me sentía tranquilo, ya no tenia que preocuparme por el trabajo o pagar las cuentas, ni el trafico de todos los días, mi único objetivo ahora era mantenerme vivo y a salvo. Comí un poco y me dispuse a vigilar un poco la ciudad, subí a la azotea y con ayuda de los binoculares logre ver mas allá de lo que normalmente podía ver, había mucha gente en las calles y muchos de ellos totalmente quietos, con la mirada perdida hacia el infinito, con ayuda de los binoculares pude por primera vez, verlos con detalle, algunos presentaban lesiones graves en rostro, pecho brazos y piernas, otros mostraban la falta de alguna extremidad y unos pocos mas mostraban un cambio de color en la piel a un tono gris y el detalle de los ojos rojos que ya había visto en varias ocasiones.

El día transcurrió tranquilo, pase el día completo analizando a detalle a los seres que se encontraban deambulando en las calles, caminando en círculos o completamente inmóviles, parecían no cansarse, jamás vi a uno solo de ellos sentarse en la orilla de una acera a tomar un descanso, tampoco tomaban agua, solo de vez en cuando podía ver pasar a uno, llevándose un pedazo de carne a la boca, tal vez de algún desafortunado que se atravesó en su camino, no eran muy rápidos pero podían alcanzarte si te confiabas, de repente se oían gritos a lo lejos así como disparos seguidos de silencio absoluto, podía distinguir como los ruidos que hacían eco en las calles llamaban la atención de esos seres, algunos de caminaban hacia el origen del sonido otros solamente dirigían la mirada hacia el lugar.

Decidí hacer un pequeño experimento con una lata de duraznos en almíbar de la que ya había consumido el contenido, supuse que con las calles casi desiertas al lanzar la lata desde la azotea del edificio causaría un gran ruido que llamaría la atención de los seres allá abajo, con toda mi fuerza lance la lata, la cual fue cayendo hasta tocar el asfalto de la calle, causo un gran escándalo que llamo de inmediato la atención de todos allá abajo, la mayoría se dirigió a donde la lata había quedado depositada, en unos minutos el objeto metálico ya tenia aproximadamente unos 20 seres a su alrededor, parecía que lo examinaban, uno de ellos logro levantar la lata observando cada uno de sus lados ya aboyados por la caída -parecía un niño analizando una nave espacial- después de unos instantes el ser deposito de nuevo la lata en el suelo y perdió el interés.

Estaba oscureciendo y ya había aprendido bastante sobre estos seres, a los que ya les había retirado el privilegio de llamar personas, ya no lo eran, a mi mente venia una palabra -tal vez la mas adecuada para definirlos- pero no la quería utilizar, el decirla implicaría entrar en un mundo que jamás creí que pudiera existir, un mundo de ciencia ficción, un mundo donde los muertos regresan de sus tumbas para exterminar a la raza humana, estaba casi seguro que eso eran, ya que vi como tres personas que creía difuntas regresaron a la vida después de unas horas -el tipo encerrado en el closet con una cuerda atada al cuello y los dos niños encerrados en el patio de servicio- esos tres estaban muertos un día antes, no podía haberme confundido. Esto era real y tenia que afrontarlo, era muertos vivientes. . . eran zombies.

Día 5 DDI

Pase la noche en la azotea, de alguna forma me había acostumbrado a la tranquilidad de la ciudad, las cosas ya no eran como antes, ya no se escuchaban los motores de los coches corriendo en las carreteras, las sirenas de las ambulancias y patrullas, los murmullos de la gente o el sonido de la televisión y el radio, todo era calma, solo perturbada de vez en cuando por un gruñido vacío de alguno de los seres que reptaban en las calles. Al amanecer vi como la luz del sol se mostraba a lo lejos que aun no llegaba directamente a las fachadas de las casa y edificios de la ciudad gracias a la densa capa de polvo que cubría todo, decidí ir a mi departamento a asearme un poco y prepararme un nutritivo desayuno compuesto de una sopa instantánea y un vaso de agua, en mi despensa ya no había mucho de donde escoger, las latas de conservas y las comidas deshidratadas se me habían acabado, tenia que buscar mas comida, en ese momento mi corazón comenzó a latir fuerte al pensar que de un momento a otro tendría que salir a buscar provisiones, ya no quedaba mas aquí y los departamentos ya habían sido registrados por mi, definitivamente era el momento de pensar como conseguir comida o moriría de inanición dentro del edificio.

Me pase la mañana planeando mi salida, tenia miedo pero no tenia otra opción, podía dirigirme a un pequeño supermercado a unas diez cuadras de aquí, era el único lugar cerca donde podría hacerme de comida y algunas otras cosas útiles, pero, que pasaría si llego allá y otras personas ya han saqueado todo el lugar? O peor aun, si esta infestado de esas cosas? Ese pequeño viaje seria un desastre, pensé en otras posibilidades, dirigirme a una 7 Eleven que esta en dirección opuesta al supermercado, pero podría tener los mismos problemas y mas aun, ese tipo de tiendas no están hechas para hacerse de provisiones duraderas, son solo tiendas con artículos de consumo inmediato, esa no era una buena opción. Estaba decidido, el plan era dirigirse al supermercado y averiguar como era la situación allí, saquear cualquier cosa útil, y regresar en menos de un par de horas a mi refugio, fácil, si no fuera por que afuera estaban esos seres come carne que no dudarían en perseguirme y matarme en la menor oportunidad. Era casi medio día y ya tenia planeado todo, solo me faltaba un vehiculo y ya sabia donde encontrarlo, baje al primer piso, al departamento del encargado del edificio, quien al irse dejo atrás su camioneta, esa Jeep Liberty que esperaba junto a mi destrozado e inservible automóvil. Tarde un poco pero por fin encontré las llaves de la camioneta que se encontraba estacionada a un costado del edificio, a unos 30 o 40 metros de la puerta principal.

Estaba listo y era hora de partir, me coloque un pañuelo en la cabeza y un cubre bocas de cartón para evitar el polvo en el aire, me abrigue con una chamarra de mezclilla cerrada hasta el cuello, me coloque la funda de la pistola en el pecho verificando que estuviera totalmente cargada y lista para cualquier percance y tome el bat de béisbol que había encontrado días antes, esa seria mi arma principal, no quería desperdiciar munición ya que la que tenia de reserva era muy poca y quería guardarla para “ocasiones especiales”. Baje y llegue hasta la puerta principal pasando a un lado del cadáver de mi vecina que ya empezaba a pudrirse, revise que no hubiera alguno de esos seres cerca de ahí, inserte y gire lentamente la llave que la abría y jale con mucho cuidado, con un poco de esfuerzo retire el cadáver que se encontraba incrustado entre los barrotes, apestaba, aun con el cubre bocas no podía aguantar las ganas de vomitar, pero tenia que quitarlo de ahí y tener la vía libre para que al regresar no tener obstáculos que me retrasen si soy perseguido, lo arrastre hasta un lado de la puerta y lo deje sobre la banqueta. Volví a cerrar lentamente la puerta, ahora estaba afuera del edificio.

Mire a hacia todos lados, tratando de detectar a alguno de esos seres antes de que ellos lo hicieran conmigo, había dos a los lejos, en dirección contraria a donde me dirigía a unos 300 metros, al parecer no me habían visto aunque no estaba muy seguro ya que solo veía sus siluetas, había uno mas justo delante de mi a unos 100 metros de espaldas a mi y no se movía, eso era una buena señal aun no se había percatado de mi, pero no veía nada mas, el polvo no dejaba ver mucho detalle, me coloque pegado a la pared dirigiéndome a la derecha del edificio donde se encuentra el estacionamiento, al llegar a la esquina di un pequeño vistazo había cuatro mas dispersos en la calle, uno de ellos cerca de la camioneta, si me podía acercar lo suficiente sin que ninguno de ellos de diera cuenta de mi presencia podría subir rápidamente a ella, encenderla y salir levantando el polvo de aquí. Avance sigilosamente hasta estar a unos pasos del vehiculo, era el momento, presione el botón de apertura desde la llave, la camioneta emitió un pequeño pitido que fue escuchado por los 4 seres, corrí al auto, abrí la puerta, subí y encendí el motor, ya en este momento tenia a solo unos pasos de mi al que estaba mas cerca y los otros 3 se acercaban rápidamente, podía ver sus caras de rabia a través de los retrovisores, puse la marcha en reversa y presione el acelerador, atropelle a uno de ellos al salir, -uno menos, quedan 10 millones- como pude tome la calle principal que me lleva directamente al supermecardo, pero enseguida tuve que bajar la velocidad, solo había recorrido unos cuantos metros cuando me di cuenta de que había muchos obstáculos en la calle, autos justo a mitad de la calle, escombros y por supuesto docenas de zombies, evadía como podía algunos de los obstáculos, algunas veces pasando por encima de algún muerto viviente dejándolo fuera de combate, algo que no le hacia mucho bien a mi nuevo vehículo, ya que veía como se abollaba con cada golpe propinado, algunos de los seres de acercaban mucho a los cristales, golpeándolos con fuerza pero no lograron romper ninguno, finalmente unos metros mas adelante vi por fin el supermercado, entre a el desolado estacionamiento rompiendo la pluma que restringía el acceso al mismo, me di cuenta que las puertas principales estaban abiertas de par en par, pero los cristales estaban intactos ya que tenían un blindaje especialmente diseñado para evitar robos, entre a la tienda con todo y camioneta, no podía dejarla afuera ya que algunos zombies me habían seguido y llegarían en poco tiempo hasta donde estaba, dejándome sin oportunidad de subir los víveres y regresar a mi refugio. Al entrar baje inmediatamente del auto y me encargue de cerrar las puertas, eran muy pesadas pero poco a poco las fui cerrando hasta quedar completamente selladas, ahora adentro tenia que dedicarme a lo que había venido, buscar comida y objetos que pudieran ser útiles para sobrevivir.

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