Introducción

Comenzare esta historia hablándoles un poco de mi, mi nombre es Edgar tengo 28 años, nací en el Distrito Federal, la capital de mi país, México, tuve una vida relativamente sencilla bajo el cuidado de mis padres que en paz descansen, quienes desde que tengo memoria impulsaron en mi la necesidad de ser mejor en todo lo que hacia. Fui hijo único, algo que creo que me ayudo a ser la persona que soy ahora, una persona independiente, tranquila y capaz de disfrutar la soledad como nadie mas lo hace.


Estudie en muchas escuelas gracias a las muchos cambios de casa debido a el trabajo de mi padre que le demandaba estar cambiando de lugares de residencia por toda la ciudad, en ese tiempo conocí a muchas personas y me fui haciendo un poco mas social, al llegar a la universidad decidí no estar cambiando mas de casa y establecer me por mi mismo en un lugar propio, con todo lo que eso conlleva, buscar un trabajo y estudiar al mismo tiempo,trabajaba en una compañía de seguridad privada como el auxiliar en el departamento de sistemas, donde conocí a gente interesante y me hice de amigos de los cuales aprendía habilidades que no se aprenden en cualquier lado, como cuando me escapaba en los momentos de descanso al área de practica de tiro para aprender a utilizar pistolas de mano, algo que me llamaba la atención y que pensaba que algún día me podría ser útil y para mi mala suerte así lo fue. Estudie la carrera de Ingeniería en Sistemas Computacionales, la cual termine, no con un gran promedio pero por lo menos pude darle a mis padres la satisfacción de terminar una carrera. Después de graduarme decidí dedicarme a eso y entre a una de las mejores empresas de desarrollo de software de mi país, como desarrollador de sistemas en la cual tenia un buen sueldo, lo que me permitió vivir muy bien, en un departamento ubicado en un buen lugar de la ciudad con un coche afuera que me encantaba y con todas las comodidades que un joven de mi edad podría desear.


Extraño esos días en lo que invitaba a mis amigos a la casa a tomarnos unas cervezas viendo el fútbol; las fiestas que organizabamos eran geniales, duraban hasta el amanecer, generalmente yo amanecía con una resaca increíble y con una chica acostada al lado mio, eran buenos momentos.


Todo eso quedo atrás, después de la gran explosion todo termino, nada volverá a ser igual, toda la gente que conocí ha muerto, o eso es lo que les deseo, es lo mejor que les podría pasar, espero que no estén vagando allá afuera, caminando sin rumbo y sin conciencia, con esos ojos rojos llenos de ira, con la piel gris y el cuerpo rígido pero con muchas ganas de probar carne humana.


Que fue lo que paso, aun no lo se con exactitud, todo comenzó muy rápido y con una gran explosión en el oeste de Europa, no se sabe en que país exactamente, muchos decían que fue en España, otras que en Francia, incluso se habla del norte de África, lo único que se es que lo que cayó del cielo ese día acabo con la vida como la conocemos en este planeta.


Esta es la historia de este desastre global.


Capitulo 1 – El principio del fin

20hrs. 16min. antes del impacto

No puedo creerlo, en la televisión es de lo único que se habla, los noticieros han extendido sus horarios para ampliar la información, hay corresponsales al rededor del mundo tratando de dar lo más rápido posible cada detalle de lo que ocurre en cada ciudad. Hay disturbios en todos los países, todo mundo esta demasiado asustado, la mayoría cree que es el fin del mundo, tal vez lo sea.

Un periodista da un resumen de los hechos desde que se dio a conocer la noticia,

"La mañana del día de ayer la NASA ha dado a conocer que un meteorito de al menos 150 metros de diámetro tiene una orbita de colisión con la tierra, lo que provocara un gran impacto en algún lugar del planeta, la NASA no tiene los medios para detener el impacto y no se puede dar un lugar preciso donde el meteorito tocara la superficie de nuestro planeta, podría caer en el mar, lo que ocasionaría un gran tsunami y un terremoto que enormes dimensiones que destruiría la mitad de las ciudades del mundo, también mencionan que podría caer en tierra donde crearía un enorme cráter de cientos de kilómetros y que además del enorme terremoto levantaría enormes cantidades de polvo y ceniza que cubrirían el planeta por meses, si no es que años ..."


El periodista -con cara de preocupación- continua dando la noticia, habla de la reunión de los presidentes de los países importantes del mundo, tratando de dar una solución al inminente desastre, algo que sinceramente yo ya doy por hecho, no es que sea pesimista pero la humanidad no tiene los medios para detener este tipo de sucesos. Se habla de armas nucleares que podrían ser enviadas mediante bases en la tierra para tratar de destruir el meteorito, pero se descartan, ya que podrían causar un invierno nuclear en a atmósfera de la tierra, algo que no suena muy agradable, además las bombas podrían generar cientos de miles de pequeños meteoritos que entrarían de igual forma a la tierra, no se que sea mejor, un gran meteorito o miles pequeños cayendo al mismo tiempo. Existe la teoría de que después del impacto la humanidad tiene muchas posibilidades de seguir existiendo, se compara el tamaño del meteorito que extinguió a los dinosaurios era de mas de 10 kilómetros así que uno de 150 metros es mucho menos catastrófico o eso quieren creer, bueno a menos que te caiga justo encima, eso si no tendría ningún remedio.


15hrs 04min antes del impacto

Ya han pasado mas de 5 horas y en la televisión sigue la noticia, en países como Inglaterra y Holanda, Francia, Japón, Estado Unidos, Argentina y Australia la gente ha salido a las calles, están destruyendo todo, robando, protestando para que los lideres del mundo solucionen el problema, están demasiado aterrorizados, en Mexico no es la excepción he visto por la ventana del edifico como hay personas corriendo de un lado para otro, tratando de obtener víveres, ropa, agua e incluso he visto a dos tipos con cara de pocos amigos robándose dos televisiones de plasma de la tienda de electrónicos de la esquina, creo que he escuchado disparos a lo lejos y hay una columna de humo saliendo desde el otro lado de la ciudad, me imagino que algo esta ardiendo en ese lugar ya que la luz del fuego se refleja sobre la oscuridad de la noche en la ciudad, demonios! todavía no ocurre nada y la gente ya esta creando su propio Apocalipsis, así es la naturaleza humana.




No he podido dormir en toda la noche, los disturbios en la ciudad no hay han parado desde ayer y al parecer se esta poniendo peor, desde mi ventana puedo ver una persona tirada en la esquina de la calle, no se ha movido desde hace casi 20 minutos, no se si este muerta o inconsciente, algunas de las televisoras locales han dejado de trasmitir y solo aparecen el logotipo de la estación en la pantalla. Las televisoras extranjeras son las que siguen dando información; en CNN un reportero acaba de dar la hora aproximada de la colisión y al parecer será dentro de unas 7 u 8 horas y el lugar de impacto podría ser en Europa Central, no quisiera están en los zapatos de esa gente.

La columna de humo sigue saliendo en el otro lado de la ciudad, ahora la veo un poco más pequeña, o será que con los primeros rayos de sol las cosas se ven diferentes. He hablado por primera vez con mi mejor amigo, Cesar, a quien conozco desde que teníamos 10 años, soy mayor que el por 4 meses y hemos sido amigos desde entonces, es como el hermano que nunca tuve; me dice que hay que salir de la ciudad lo mas pronto posible, dice que esto se va a ir al infierno -yo personalmente creo que ya se fue-, el se dirige a la casa de sus abuelos en las afueras de la ciudad en un pueblito pequeño donde viven unas 1000 personas y donde cree que no habrá tantos problemas, no parece mala idea pero creo que tengo que quedarme, hay algo en esta ciudad que no me dejara ir, le digo que tiene que adelantarse, que lo alcanzare después, algo que dudo que pueda pasar ya que no pienso dejar la ciudad así como así, pero le digo eso para que este mas tranquilo, tal vez algún día lo alcance. En esta ciudad he vivido toda mi vida, todo lo que aprecio esta aquí y no pienso dejarlo tan fácil.

El edificio donde vivo es bastante seguro, es un edifico de 3 pisos y una planta baja, cada piso tiene solo 2 departamentos -un total de 8 departamentos-, bastante grandes y cómodos, en mi piso el departamento que tengo en frente esta vació desde hace mas de 6 meses, igual que uno de la planta baja donde su dueño solo iba de vez en cuando, así que solo convivía con otras 5 familias, dos de ellas las que viven en el ultimo piso acaban de salir con sus pertenencias y bajan por la escalera hacia el estacionamiento, me imagino que también tiene el idea de salir de la ciudad.

Alguien toca a mi puerta, es el vecino de la planta baja, lo veo muy asustado, dice que se va a ir, que hablo con los vecinos del ultimo piso cuando salían y que lo mejor en este momento es salir de la ciudad, pregunta que si yo haré lo mismo, le digo que me quedare y esperare a ver que pasa, como el es el encargado del edificio me deja las llaves de las puestas de servicio del edificio, la llave para la bomba de agua, para el tanque de gas y para la bodega, me las deja a mi por que al parecer nadie le contesta en los departamentos del primer piso, al parecer los vecinos se fueron mucho antes o por miedo no quieren abrir la puerta. Bajo con el hacia la puerta principal y después de un apretón de manos me desea buena suerte y se retira.

Creo que lo mejor es cerrar el edifico completamente, decido cerrar la puerta de entrada con llave, esta es una puerta de cristal reforzada con herrería la cual es muy difícil de pasar, a menos que tengas la herramienta adecuada y hablo de una herramienta que pueda cortar acero. Con esto me siento un poco mas seguro. Creo que debo pasar a avisar a los vecinos del primer piso que yo tengo la llave de la entrada ya que si alguno de ellos quiere salir tendrá que pedir que yo le abra, llamo a la puerta de la señora Andrea, una señora de 50 y tantos años de edad, viuda, vive con su hija un poco mayor que yo y su maldito perro, un perro de esos pequeños con cara de rata que no paran de ladrar cuando alguien se acerca, como odio a ese perro, al tocar el muy descarado comienza a ladrar pero nadie responde ni abre la puerta, solo me detengo a hablar a través de la puerta y decir que yo tengo la llave de la entrada por si desean salir ya que la acabo de asegurar con llave, hago lo mismo en el departamento de enfrente, el de la familia Salas, pasa lo mismo, nadie responde, solo hablo a través de la puerta como con el otro departamento, que no digan que no les avise.



Al regresar a mi departamento, cierro con llave la puerta y me dispongo a ver que se dice en las notitas y comer algo, ya que después de todo esto solo tengo en el estomago un sándwich y un vaso de leche de la cena la noche anterior. Creo que los desastres globales me quitan el hambre.

02 hrs. 24 min. antes del impacto

Me he quedado dormido en el sillón de la sala, creo que el no dormir la noche anterior por fin me sorprendió, dormí un par de horas y al abrir los ojos no podía creer lo que esta viendo en la pantalla del televisor, una bola enorme de fuego entrando en la atmósfera de la tierra, siendo trasmitido por los corresponsales en Rusia del canal CNN a todo el mundo, me quede sin palabras, aunque solo alcance a ver ese espectáculo por un par de segundos, el canal perdió la señal y dejo de trasmitir, solo se veía estática en cada uno de los canales de la señal de satélite.

Me encontraba solo en medio de la sala sin saber que pasaba, me quede sin fuentes de información, la luz eléctrica aun fluía, pero sentía que eso no iba a durar por mucho tiempo. En el radio, las estaciones locales hablaban -con muchísima estática- de la destrucción de algunos satélites de comunicación tanto Europeos como Estadounidenses y asiáticos, también ellos habían perdido la comunicación con sus fuentes de información y no había lugar donde poder averiguar que había sucedido, ese fue el día en que la televisión, el radio y el Internet dejaron de existir.

00 hrs. 02min antes del impacto

Sabia que estábamos a minutos de el impacto, sabia que esto iba a ser grande, que el impacto donde quiera que cayera se sentiría en todo el planeta, pensaba en todo lo que había pasado antes de saber que la civilización estaba a punto de desaparecer, mis amigos, mi familia que afortunadamente ya no vivía para sentir el miedo que yo estaba sintiendo en este momento y pensaba en que tal vez estos serian mis últimos momentos de vida.

Y de pronto...

Capitulo 2- Impacto

Una luz brillante entro por la ventana de la sala, tan brillante que sentía que me quemaba los ojos y unos segundo mas tarde un enorme estruendo, como si un millón de bombas cayeran al mismo tiempo en el estacionamiento del edificio, eso me dejo sordo por unos instantes, la tierra comenzó a vibrar levemente al principio pero se fue convirtiendo en un terremoto de enormes proporciones, todo se movía a mi alrededor, comenzaban a caer objetos de todos los lugares de la casa, platos, vasos, cuadros de la pared, yo por mi parte ya estaba abrazado a una de las paredes del marco de la puerta de la cocina, comencé a recuperar el oído y a sentir como se doblaban las paredes del edificio y hasta podría jurar como oía crujir las entrañas de la tierra, el terremoto duro muchísimo, no podría decir cuanto pero a mi me pareció una eternidad y justo en ese momento un gran trozo de techo cayo sobre mi dejándome inconsciente por un tiempo. . .

Día 1 DDI(Después del impacto)

Por fin recupere la conciencia, yo me encontraba bajo un montón de escombros tirados sobre el piso de mi departamento al parecer un pedazo el techo de la cocina había caído justo sobre mi haciendo perder el conocimiento, como pude retire los escombros y me levante, sentía un dolor inmenso en la parte de arriba de mi cabeza y además sangraba bastante, corrí al baño para asearme un poco y ver que me había pasado en la cabeza, tenia una herida no muy grande en la frente de donde salía pequeños chorros de sangre, atine solo a lavar con un poco de agua y colocar una toalla para presionar y dejar que la sangre coagulara, pero dolía muchísimo, camine a la sala y me senté en el sillón, el cual estaba lleno de polvo y unos cuantos pedazos de yeso que cayeron del techo, al parecer solo el techo de la cocina había sufrido daños, todo lo demás era solo yeso desprendido, mi casa estaba hecha un desastre, cosas tiradas por todos lados y polvo en el ambiente pero yo estaba vivo y eso era lo que contaba.

Descanse un par de minutos ahí sentado, sin pensar nada, con los ojos cerrados y dolor de cabeza, cuando inconcientemente abrí los ojos y comencé a darme cuenta de todo lo que pasaba a mi alrededor, gritos en las calles, alarmas de coches sonando sin parar, explosiones a lo lejos, además de que el día había terminado, ya era de noche, no se cuanto tiempo estuve inconciente pero lo suficiente para que el sol se escondiera, me asome por la ventana y todo era un caos, la ciudad estaba completamente a oscuras solo iluminada por los grandes incendios en toda la ciudad, ya no había gente corriendo en las calles, había muchos edificios derrumbados, casa con las ventanas rotas y una gran capa de polvo cubría toda la ciudad y no dejaba ver mas allá de tres calles a la redonda, pero, no era solo polvo, había algo mas, podía ver como pequeños puntos rojos brillantes caían del cielo, no sabia si era el golpe que tenia en la cabeza que me hacia ver cosas o era material expulsado por el meteorito que caía sobre las calles, en la esquina de la calle, aun se encontraba aquella persona que vi antes del impacto, la que no sabia si estaba muerta o inconsciente, ahora después de todo este tiempo, definitivamente esta muerta y cubierta de pequeños escombros, polvo , pedazos de cristal y ese liquido rojo que caía del cielo, decidí no salir a revisar y pensé en recuperar un poco las fuerzas, me coloque unas vendas sobre la herida, tome un poco de agua y comí algo para recuperar energía. Busque unas velas que tenia en mi recamara y un encendedor que tenia desde que deje de fumar (un vicio que quisiera volver a retomar en este momento) y las encendí para tener un poco mas de luz. Encontré un reloj de cuarzo que me habían regalado el día de mi cumpleaños que tenia guardado en el closet, para saber exactamente cuanto tiempo había pasado desde que perdí el conocimiento, habían pasado mas de 14 horas desde que comenzó todo, era mas de media noche.



Día 2 DDI

Junte unas cuantas cosas para poder sobrevivir o por lo menos tratar de sobrevivir, no sabia como iba a ser mi vida de ahora en adelante, junte trastos en donde poder juntar agua, la que todavía salía de la llave, una lámpara de mano, un poco de comida enlatada de la que me surtía muy bien cuando iba al supermercado ya que siendo una persona joven y soltera que vive sola no tenia otra forma de alimentarme mas que de conservas, agregue el encendedor que tenia, unos cerrillos por si acaso se terminaba el gas y una navaja de esas que traen varias herramientas, guarde todas esas cosas en una mochila de viaje que no utilizaba desde que iba de campamento con mis amigos ya que algún día iba a tener que salir del departamento, algún día iba a tener que salir para sobrevivir. Busque mi teléfono celular solo para reafirmar lo que había pensado, no había señal, ni siquiera red en servicio, trate de sintonizar una estación en un radio de baterías pero no pude escuchar otra cosa mas que estática, estaba completamente aislado de cualquier información que pudiera ser útil.

Afuera la lluvia roja seguía cayendo, ya no pensaba que era una ilusión, era real, era alguna clase de liquido rojizo, que brillaba conforme caía al suelo y se combinaba con las gotas de lluvia que caían al mismo tiempo, las calles ya estaban empapadas y corrían pequeños ríos de agua por las orillas de la banqueta, mire hacia ambos lados de la calle y me percate de algo que hizo que se me helara la sangre y se me erizaran los pelos de la nuca, la persona de la esquina que llevaba mas de un día tirada en el suelo se movía! Pensé que no seria buena idea salir a la calle en este momento y que si ese hombre de la esquina necesitaba ayuda tendría que arreglárselas solo, para mi sorpresa el tipo vestido de traje y corbata - supongo que era un oficinista – se levanto por completo, dirigió una mirada a hacia el cielo por un largo rato, al parecer no le molestaba la lluvia extraña, así estuvo por mas de 40 minutos, mirando al cielo sin inmutarse, de repente como si alguien lo hubiera llamado giro su cabeza hacia la parte mas alejada de la calle y comenzó su caminar, lentamente, paso a paso, como mal herido, le tomo al rededor de una media hora cruzar completamente la calle y al llegar a la esquina opuesta giro hacia la derecha y continuo hasta desaparecer entre los edificios, vaya, yo habría apostado todo a que aquel hombre estaba completamente muerto y que nunca mas se volvería a levantar.

Decidí quedarme en el apartamento hasta que amaneciera, dormite un poco gracias a el miedo y la preocupación que sentía debido a todo este desastre y en la mañana saldría a revisar desde la azotea del edificio las condiciones en las que había quedado la ciudad.

Ya pasaban de las 6 de la mañana, mire por la ventana, un poco de luz atravesaba la gran capa de polvo que cubría todo, ya se podía distinguir mejor lo que había ocurrido en las calles, ya podía ver mas allá de tres cuadras, pero aun había polvo en el ambiente, la lluvia había terminado, ya no se veía liquido rojo cayendo, ni sobre las calles, en ese momento pensé que solo había sido una ilusión causada por el golpe en la cabeza, pero ya me sentía mejor y con toda la energía recuperada. Era momento de salir.

Me coloque un pañuelo mojado al rededor de la boca y nariz para contrarrestar un poco el polvo en el aire y poder así respirar mejor, y abrí la puerta del departamento, me costo un poco poderla abrir ya que después del terremoto se había desalineado un poco y se había trabado. El interior del edificio parecía estar en buenas condiciones, con algunos pedazos de yeso caído y un hueco abierto justo en la pared del departamento de enfrente, el cual estaba completamente vació, decidi entrar por el hueco para poder ver la calle que daba a la entrada del edificio, mire por la ventana del apartamento deshabitado y era la misma vista, calles destruidas, edificios en llamas, coches aplastados por los escombros, aun así no podía ver mas allá ya que un par de edificios parecidos al mió que estaban construidos justo al frente, decidí subir por las escalera al tercer piso y desde ahí subir por la puerta de servicio al techo del edificio. Al llegar a la puerta de servicio saque las llaves que el encargado me dejo antes de irse y abrí la puerta, la imagen que vi fue horrible, la ciudad entera destruida, edificios en ruinas, aunque algunos como el mió, seguían de pie, todo cubierto por el polvo, un polvo que no dejaba pasar completamente la luz del sol y hacia que a plena luz del día pareciera que estaba a punto de oscurecer.



Todo era un desastre parecía que un volcán había estallado justo en el centro de la ciudad y ahora cubría todo con ceniza, coches destrozados árboles caídos, ventanas rotas, escombros por todos lados. No logre ver a ninguna persona caminando por la calle, por lo menos nadie además del tipo que se levanto justo en la esquina, me dirigí hacia el otro lado del edificio para observar como se encontraba el otro lado de la ciudad, nada era diferente, destrucción por todos lados, parecía una zona de guerra. Después de tan impactante vista recordé a mis vecinos, los que aparentemente seguían encerrados en el primer piso; tenía que ir a ver como se encontraban. Baje rápidamente las escaleras y toque la primera puerta pero no recibí respuesta, ni siquiera del molesto perro que ladraba cada vez q alguien se acercaba, toque mas fuerte y grite el nombre de la señora Andrea y de su hija Paula, pero tampoco recibí respuesta, me di la vuelta y me dispuse a tocar en la puerta contraria, al tratar de tocar la puerta se abrió sin ningún esfuerzo, salude para saber si había alguien dentro pero no escuche nada, tome la decisión de entrar y revisar por mi mismo, se sentía calor en el departamento como cuando se deja cerradas las ventanas por mucho tiempo sin dejar que entre aire fresco al lugar, no había nadie en la sala ni en la cocina, me adentre mas en la casa, hacia las recamaras, en la primera todo el cuarto estaba desordenado como si alguien hubiera tenido una pelea ahí dentro, supongo que a causa del terremoto pero no encontré a nadie, la segunda recamara se encontraba en las mismas condiciones, al llegar a la tercera recamara algo en mi cabeza me decía que saliera corriendo de ahí pero tenia que saber si mi vecinos, el señor Salas, su esposa y sus dos pequeños hijos estaban bien, abrí la puerta y lo que vi me dejara marcado para siempre, la escena era horrible, dos pequeños cuerpos recostados en la cama, sin vida, eran los hijos de la pareja, una niña de al menos 8 años de edad y el pequeño que no pasaba de los 5 años, había visto a esos dos corriendo por las escaleras del edificio, jugando y gritando como los niños que eran, al fondo de la recamara la mama de los niños, una mujer de unos 40 años, delgada, que saludaba muy cordialmente cada vez que nos cruzábamos en los pasillos del edificio, también sin vida, con lo que parecía un disparo justo debajo de la barbilla que le atravesó la cabeza de abajo hacia arriba dejando una gran mancha de sangre en la pared, y dentro del closet el esposo, con un lazo enredado al rededor del cuello, se había ahorcado. Salí corriendo de la habitación y del departamento con la mano en la boca tratando de contener la poca comida que había ingerido unas pocas horas antes que trataba de subir por mi garganta y salir por mi boca al ver semejante escena, no lo pude evitar y vomite justo en las escaleras. Regrese a mi departamento horrorizado de lo que había visto unos minutos antes, supongo que al sentirse impotentes, la pareja decidió suicidarse y matar a sus hijos antes de verlos sufrir este desastre, que descansen en paz los 4, me preguntaba si había sucedido lo mismo con mis vecinas y su perro, tenia que averiguar que les había sucedido, pero ahora no era el momento, ya había visto demasiado por el día de hoy, me recosté en mi cama, hacia dos días que ni la tocaba, pase varias horas pensando en que no solo la familia del primer piso estaría en esas condiciones, seguramente dentro de esta gran ciudad habría miles si no millones de personas que han muerto, preguntándome cuantos sobrevivientes habría, si las personas que yo conocía estarían vivas, si volvería a ver alguna cara conocida.

Algo en la calle me hizo levantarme de golpe de la cama y olvidarme por un momento de todos esos pensamientos que me torturaban, oí gritos, gritos que provenían de alguna calle cercana de donde yo estaba, al parecer era un hombre, gritaba por ayuda, corrí a mirar por todas las ventanas para saber que ocurría, a mirar por la ventana de la sala lo logre ver, corría por la calle un hombre alto, maduro, cubriéndose el brazo derecho con su mano izquierda, parecía herido, corría en dirección contraria de donde había visto hace unas horas al hombre casi muerto de la esquina, el tipo cruzo la calle mirando hacia lo lados como esperando ver a alguien que lo auxiliara, siguió su camino a paso rápido y desapareció entre el capa de polvo, por lo menos ya sabia que había otros supervivientes y seguramente habría muchos mas, yo tenia que salir, buscar algún tipo de zona segura, tal vez el ejercito ya se había organizado para crear albergues, con vivieres, agua potable y medicinas, tal vez en ese lugar habría información sobre lo que esta pasando, desafortunadamente el polvo en el aire no dejaba ver mas allá de unas cuantas calles y desde el techo del edificio no era diferente así que no podía saber hacia donde dirigirme, además solo faltaban unas cuantas horas para que anocheciera y sin saber hacia donde dirigirme preferí pasar la noche en casa y salir en búsqueda de algún albergue temprano por la mañana. Pero quedaba una cosa por hacer, averiguar como se encontraban mis vecinas del piso inferior.

Baje de nuevo por las escalera, sabiendo que en uno de los departamento había cuerpos sin vida, llegue al primer piso y lo primero que hice fue cerrar la puerta que horas antes había abierto, por alguna razón no me sentía a gusto al saber que la puerta de ese departamento estaba abierta. Me acerque a la entrada del otro departamento, volví a tocar con fuerza gritando que era yo el que tocaba, que no tuvieran miedo, que solo quería saber como se encontraban, pero no había respuesta alguna, me agache para ver si lograba observar algo por debajo de la puerta, no lograba distinguir mucho, gracias a la capa de polvo y escombros en el edificio, aunque notaba que entraba luz por un costado del departamento, pero era todo, ningún sonido ni movimiento dentro. Tal vez se fueron sin que me diera cuenta, o tal vez habían tenido el mismo destino que sus vecinos de enfrente. No lo iba a averiguar, si no obtuve ninguna respuesta, será mejor dejar así las cosas. En mi departamento tome la mochila donde guarde provisiones el día anterior, agregue un cubre bocas de cartón que utilice alguna vez para pintar el departamento, un par de botellas de agua, una chamarra ligera y una caja de analgésicos de la cual saque una pastilla para detener un poco el dolor en mi cabeza que afortunadamente ya no sangraba, tome un mapa de la ciudad que tenia desde el día que me mude a este edificio y comencé a buscar un lugar lógico donde el ejercito pudiera crear una albergue lo suficientemente grande para miles de personas. Sinceramente no tenia idea de hacia donde dirigirme, pero por fin mi mente se abrió, si hay un lugar lo suficientemente grande para albergar a miles de personas es el estadio del equipo local, además del centro de convenciones, eso dos lugares son bastante grandes y con instalaciones adecuadas para un albergue, además de que a pocos kilómetros de ahí se encuentra un puesto militar que se utiliza como lugar de entrenamiento para los jóvenes que realizan el servicio militar. Ya tengo una ruta definida, el centro de convenciones queda mas o menos a unos veinte kilómetros de aquí, me tomara unas 4 horas llegas hasta allá y el estadio se encuentra a media hora mas de camino, creo que si logro llegar hasta ahí encontrare algún tipo de zona segura. Estoy listo, a primera hora de la mañana saldría a buscar sobrevivientes. Por el momento era hora de asearme un poco con el agua recolectada y comer algo para después tratar de dormir un poco.

Capitulo 3 – Infierno en la Tierra

Día 3 DDI

Desperté, no se como lo logré pero pude dormir bastantes horas sin interrupciones, había descansado muy bien y era el momento de buscar a otras personas que como yo, sobrevivieron y tratan de continuar sus vidas pese a los acontecimientos ocurridos en los últimos días. Al levantarme de la cama camine al baño para asearme un poco, me vestí con ropas cómodas, un pantalón de mezclilla, un par de tenis, una playera de manga corta que compre hace un par de meses en un concierto de mi banda de rock favorita -Radiohead– que cubrí con una sudadera gris que utilizaba para correr por las mañanas los fines de semana en un parque a unas cuadras del departamento; coloque el mapa de la ciudad en la mochila junto con las llaves de mi auto y unos cuantos billetes –uno nunca sabe para que puedan servir- al revisar que todo mi mini equipo de supervivencia estuviera en orden recordé por un instante aquel programa de un tal Bear Grylls que salia en el canal Discovery donde el protagonista, un soldado del ejercito ingles, te enseñaba técnicas para sobrevivir en los lugares mas peligrosos del mundo y te mostraba como obtener comida y agua, como construir un refugio y cosas por el estilo, pensé que al protagonista nunca se le hubiera ocurrió hacer un programa sobre como sobrevivir a un impacto de meteorito y mucho menos uno para sobrevivir en una ciudad totalmente devastada, seguramente tendría que cazar cucarachas o ratas para “obtener valiosas proteínas”, una frase muy utilizada por él en el programa.

Cuando todo estaba listo era la hora de salir a la calle, por primera vez después de casi cuatro días encerrado en mi edificio, tome las llaves de la puerta principal y con gran decisión salí del departamento, no sin antes darle una ultima mirada a lo que había sido mi hogar por mas de dos años, baje por las escaleras, pasando sin inmutarme por el primer piso donde se quedaban 5 cuerpos sin vida dentro de uno y una gran interrogación sobre lo que les había ocurrido a las mujeres del departamento de enfrente. Al llegar a la planta baja pude por primera vez mirar la calle a travez del cristal de la puerta, a nivel de cancha como dirían los narradores de los partidos de fútbol dela television, tome la llave y la introduje en el cerrojo de la puerta pero justo antes de girar la llave algo en la calle llamo mi atención, algo que hizo que por instinto me agachara para no ser descubierto, había una persona del otro lado de la calle del edificio, era el mismo desgraciado que había visto el día anterior levantarse de la esquina de la calle, el que yo creía muerto, estaba ahí, solo, mirando hacia la entrada del edificio de enfrente -en el que yo me encontraba- el tipo se encontraba a poco mas de 20 metros de mi, seguramente ya me habría visto pero no movió ni un solo músculo, se quedo ahí, quieto; no pude distinguir bien su rostro, el polvo en el aire y la distancia no me lo permitían, me tome un tiempo para analizar la situación, el tipo de ahí seguramente estaba herido, tal vez no recordaba donde vivía debido a las lesiones que seguramente había sufrido, tal vez si veía a alguna persona lo único que deseara sea que lo auxiliaran, en todo caso no creía que se acercara a pedirme la billetera. Decidí salir, gire toda la llave y abrí la puerta, en ese momento como si el ruido de la puerta lo hubiera alertado, el personaje soltó un ligero gruñido como si el aire en sus pulmones se estuviera escapando por algún agujero de su pecho, comenzó a caminar hacia mi, con paso lento pero firme, como si el único objetivo fuera el llegar hasta donde me encontraba, conforme se acercaba me pude dar cuenta de los detalles en el, tenia una gran mancha de sangre en el lado izquierdo del rostro, arrastraba la pierna izquierda; le grite con voz firme si se encontraba bien, pero solo respondió con otro gruñido vacío igual que el anterior mientras se acercaba cada vez mas y justo cuando lo tenia a menos de 5 metros me pude percatar de algo en su mirada, sus ojos eran de un color rojo intenso y no se distinguían las pupilas, una segundo después, el oficinista -como ya lo había bautizado- abrió la boca para mostrar sus dientes y mostró un rostro totalmente diferente, su cara era de odio total hacia mi, como si su único afán fuera el hacerme daño, eso me hizo dar un paso atrás y volver a asegurar la puerta de entrada, cuando el oficinista se acerco a la puerta rompió uno de los ventanales con su brazo derecho, lo que hizo volar pedazos de cristal por todo el pasillo, yo me tire hacia atrás cubriéndome el rostro mientras el oficinista estiraba su brazo tratando de alcanzarme, algo que por poco logra, al estar tan cerca de el, me pude dar cuenta que además del detalle extraño en sus ojos, la herida que tenia en su cara era enorme y podía ver como pedazos de piel colgaban despegados del cráneo al que también podía ver sin esfuerzo, esa herida debía dolerme muchísimo, pero parecía no importale ademas algunos cristales se habían enterrado en el brazo, pero al perecer el ni los notaba. Seria difícil que atravesara la puerta principal ya que es una puerta bastante firme y los barrotes son demasiado cercanos como para que pudiera pasar entre ellos. Lo observe por un par de minutos, observando esas ansias de el por ponerme las manos encima, casi podía leer su mente, me destrozaría si llegaba a atraparme.

Llevo casi 5 minutos mirando a la bestia en que se había convertido aquel hombre, mi cabeza daba vueltas tratando de entender aquella situación, que era lo que motivaba a ese hombre a comportarse así, aprecia que no razonaba, trate de hablar con el pero parecía que no escuchaba ninguna palabra, lo único que quería era llegar a mi, todo lo demás no existía para el. Pensé en subir a mi departamento para pensar en algo que hacer, algo que hice relativamente rápido pero al pasar por el primer piso un sonido extraño llamo mi atención, algo o alguien había golpeado por dentro la puerta de mis vecinas, me acerque cuidadosamente y volví a mirar por debajo de la puerta, adentro había algo, algo que estaba golpeando el madera de la que estaba hecha la puerta, podía ver los pies de una persona, rápidamente me levante del suelo y trate de comunicarme con el interior: “Señora Andrea, es usted?” pregunte, inmediatamente obtuve como respuesta un gruñido igual al que el oficinista emitió después de haberme visto en la planta baja, eso me dejo congelado, inmediatamente después el ser dentro del departamento arremetió contra la puerta tratando de salir, sabia que yo estaba del otro lado de la puerta, y al parecer también me quería a mi, golpeaba con fuerza la puerta y no dejaba de emitir gruñidos horripilantes. Subí como alma que lleva el diablo a mi departamento, temblaba tanto que no podía colocar la llave en la cerradura para desbloquear el paso y refugiarme en mi hogar, por fin lo logre, cerré con el seguro y coloque un pequeño sillón individual como obstáculo extra por si algo quería entrar detrás de mi.

Me quede tirado en el suelo de mi departamento por mas de una hora, no cabía lugar a dudas, las inquilinas del departamento inferior se comportaban igual que el oficinista que se encontraba en la planta baja o por lo menos una de ellas, ya que aun no sabia quien era la que trataba de salir del departamento con tanta furia. Pero... que demonios les ocurría a estos dos? Por que se comportaban tan extraño? Y sobre todo por que tratarían de agredirme?

Me arme de valor, tome un martillo de la caja de mi herramientas -bastante pesado gracias al mango de acero que tenia incrustado- hice a un lado el pequeño sillón y abrí la puerta, aun se oían los golpes en el piso de abajo, y algunos gruñidos en la planta baja, eso significaba que los dos seres con los que me había topado seguían en su afán de atraparme. Baje al primer piso y me acerque a la puerta lo mas que pude, era seguro que lo que estaba del otro lado sabia que yo había vuelto ya que arremetió con mas fuerza, pregunte quien estaba ahí, una pregunta que hubiera sonó bastante estúpida sabiendo quienes vivía dentro, pero en ese momento ya dudaba que la persona que se abalanzaba contra la puerta fuera alguna de las dos pequeñas mujeres que vivían ahí, ya que cuando me cruzaba con ellas en los pasillos parecían ser bastante frágiles, no recibí mas que gruñidos cada vez mas furiosos y mas golpes en la puerta, definitivamente le iba a costar mucho trabajo salir a lo que sea que estuviera del otro lado. Decidí ir a ver como estaba mi fan de la entrada, baje y me acerque un poco a el, quien seguía tratando de entrar por entre los barrotes, con la misma cara de furia que tenia cuando nos presentamos, me acercaba cada vez mas a el hasta estar a menos de 2 metros de distancia, su brazo derecho ya atravesado entrado completamente la entrada y me buscaba frenéticamente, no podía creer que con las heridas que tenia no mostrara dolor alguno, me acerque aun mas, ya tenia la mano del oficinista a menos de 30 centímetros cuando por estupidez mía, el ser pudo asirse a uno de los cordones de mi sudadera, y comenzó a jalarme con toda su fuerza, yo sin pensarlo lance un golpe a su brazo con el martillo, escuche como el hueso que unía su hombro con el codo se quebraba, algo que le ocasionaría un inmenso dolor, enseguida me soltó, su brazo ya no tenia fuerza para levantarse, le había roto el brazo pero el seguía tratando de conseguirme, ya era oficial, esta cosa ya no sentía nada de dolor, tenia el brazo colgando por entre los barrotes de la puerta, partido en dos pero ni se inmuto, seguía intentando entrar por mi, comenzó a golpear la puerta con la cabeza e introdujo el otro brazo, creo la herida que le ocasione había desatado mas su locura, golpeo de nuevo los barrotes con la cabeza y en ese instante se detuvo, se había destrozado el cráneo al golpear con toda su fuerza el acero que me protegía, tenia la adrenalina a todo lo que daba y para no dejar que bajara la intensidad escuche como la puerta de primer piso que estado siendo golpeada ya hace varios minutos se había vencido y caía con un ruido estruendoso, la cosa del primer piso había logrado salir!

Por la escalera bajaba lo que en días anteriores había sido la hija de la señora Andrea, Paula, bajaba las escalera a paso rápido, casi corriendo, sabia que venia por mi, llego al pasillo en el que yo me encontraba listo para destrozarle la cabeza si no se detenía, le tomo solo un par de segundo llegar a mi, tenia la misma cara de furia que el oficinista que segundos antes se había destrozado el cerebro, no lo pensé y le propine un fuerte golpe directo en la frente con la cabeza del martillo, la chica cayo de espaldas medio atontada, pero se volvió a levantar, era increible, le había dado un golpe como para nunca se volviera levantar pero antes de que se incorporara totalmente solté un golpe mas con todas mis fuerza, esta vez pude escuchar como su cráneo se abría y dejaba expuesto un poco de su masa cerebral, esta vez la chica cayo para no levantarse mas.

Todo paso muy rápido, mi cabeza y mi cuerpo hicieron lo posible para defenderme y sobrevivir, pero no era hora de descansar, tenia que estar listo, podría haber alguien mas en el piso de arriba puesto que del lugar de donde salio la chica que yacía tirada en el suelo solía vivir también su madre, subí con extremo cuidado las escaleras dispuesto a recetar el mismo tratamiento a la cabeza de quien se me atravesara No escuchaba ningún ruido en el primer piso y conforme subía los escalones pude ver como la chica que en su momento parecía frágil había destrozado el marco de la puerta y había hecho que las bisagras se desprendieran, mire dentro departamento, no quería entra ahí, tome uno de los pedazos de escombro tirados en el pasillo y lo lance al centro del departamento, si había alguien adentro seguro respondería al ruido que cause, pero nada, ni un solo sonido después de eso, con un poco mas de confianza puse el primer pie dentro del lugar, mire hacia todos lados y me dirigí a la cocina, estaba vacía, tenia que revisar los dormitorios y también el baño así que me adentre aun mas en la casa, el baño estaba vacío aunque bastante desordenado, me dirigí al primer dormitorio que tenia la puerta totalmente abierta, al acercarme me fui percatando de un ligero pero desagradable olor, estaba seguro que era carne comenzando a pudrirse, en el centro del dormitorio estaba la madre de Paula, sus piernas estaban sobre el colchón de la cama mientras el torso caía por una orilla al cual le faltaba la cabeza, no aguante las arcadas y vomite sobre la alfombra que cubría el piso del dormitorio, el cuerpo parecía haber sido atacado por una jauría de lobos, tenia mordidas por todos lados y le faltaban grandes trozos de carne en las piernas y el pecho, se la habían comido, podría haber sido su hija? pudo su propia hija haberla matado, arrancado la cabeza y mordido trozos de carne de su cuerpo. Al recuperarme un poco de la impresión revise los otros 2 cuartos del lugar, en el dormitorio mas pequeño no había nada extraño al perecer las propietarias lo habían convertido en una pequeña bodega donde colocaban las cosas que no utilizaban ya que estaba llena de cajas con libros, utensilios de cocina y otras cosas, al abrir el ultimo dormitorio sentí una brisa fría y me dí cuenta del enorme boquete que se había abierto en la pared que daba a la calle, el dormitorio estaba completamente mojado, el terremoto causo que se derrumbara la mitad de la pared, parecía que ese era el dormitorio de Paula, parecía adornada por una chica y no por una mujer de la edad de su madre. Cerré el dormitorio y salí del departamento aunque me preguntaba que le habría ocurrido a ese escandaloso perro, pero para este momento ya parecía el menor de los problemas.

De regreso en mis aposentos, por fin me detuve a examinar todo lo que había ocurrido y no pude mas, de mis ojos escurrieron un par de lágrimas, tenia una familia completa muerta en mi edificio, vi a una persona destrozarse el cerebro en la entrada, descubrí el cuerpo de mi vecina horriblemente mutilado y lo peor, le había abierto el cráneo a su hija y ahora estaba tirada en la planta baja. Esto estaba mal algo estaba haciendo que las personas se volvieran locas y no tenia que ser un genio para deducir que lo que cayo del cielo trajo consigo algo mas que destrucción

Ahora mi prioridad era protegerme, tenia que encontrar algún tipo de arma, si esto estaba ocurriendo en una zona tan pequeña como lo era el edificio, que habría afuera? seguramente habría muchas mas personas afectadas por la locura regadas por toda la ciudad y no seria pocas de eso estaba seguro. Un arma de fuego era lo que necesitaba y sabia exactamente donde encontrarla, había visto una el día anterior.

Capitulo 4 - Sobreviviendo

Era una estupidez, no quería volver a pisar el segundo departamento del primer piso, ya sabia lo que encontraría dentro, el día anterior había visto los cuerpos sin vida de una familia completa pero sabia que en las manos de uno de ellos había algo que me serviría de protección, algo con lo que me sentiría mas seguro, tenia que bajar y tomarla.

Tome de nuevo mi martillo, ya manchado de sangre después de aquel golpe que le propine a aquella chica, si algo pasaba tenia algo en las manos con que protegerme, no quería llevarme una sorpresa desagradable. Salí del departamento y baje las escalera atento a cualquier movimiento en los pasillos, a llegar al primer piso me coloque frete a la puerta del lugar en cuestión y gire la perilla, sentí enseguida el mismo calor que había sentido un día antes solo que esta vez tenia ya ese ligero olor pestilente que me indicaba carne podrida, camine y me dirigí al pasillo que lleva a los dormitorios pero algo ya estaba impidiéndome el paso hasta el dormitorio, era uno de los niños que estaba parado justo al final del pasillo a unos 6 metros de donde yo me encontraba completamente paralizado del miedo, hace unas horas había visto y estaba casi seguro de que el chico estaba muerto y tirado sobre la cama de sus padres, pero ahora estaba parado justo frente a mi, que demonios pasaba aquí! Sin darme tiempo de pensar otra cosa del centro de la recamara surgió otra pequeña figura, ahora era la niña, al momento de que los dos seres se dieron cuenta de mi presencia sus pequeños rostros en los que solo se podrían imaginar sonrisas, mostraron una cara completamente diferente pero que ya era familiar para mi, era la misma que había visto en el oficinista y en mi vecina justo en el momento que me atacaban, además de los ojos rojo carmín que ya conocía también, los niños ya se dirigían hacia mi posición, tardaron un par de segundos en llegar hasta mi y de una patada mande a volar al chico unos metros atrás, retrocedí unos pasos y me dirigí a la cocina, no quería lastimar a lo niños, no sabia que les ocurría pero yo no seria capaz de destrozarles la cabeza con el martillo así que lo tire y tome el mantel de la mesa de la cocina, cubrí a la niña con el justo antes de que se abalanzara sobre mi, la niña forcejeaba con una gran fuerza pero pude cargarla y llevarla hasta el patio de servicio, donde su madre seguramente lavaba la ropa en días anteriores, abrí la puerta y lance a la niña dentro, cerré al puerta con seguro y di la media vuelta, era el turno del chico, quien para ese momento ya se encontraba dentro de la cocina y con la mirada fija en mi, se lanzo sobre mi y con un movimiento rápido logre hacerme a un lado tomarlo de su camisa por la espalda y rápidamente volví a abrir la puerta del servicio y lo lance dentro junto con su hermana que trataba de librarse aun del mantel que la cubría, volví a cerrar la puerta con el seguro y empuje la mesa contra ella para asegurar que no salieran, los dos eran demasiado pequeños para salir brincando por la ventilación y a pesar de que tenían una fuerza extraordinaria para su estatura jamás podrían derribar la puerta de aluminio que impedía les paso a hacia la cocina y hacia mi.

Después de asegurar a los niños en el cuarto de servicio tome el martillo del suelo y con sumo cuidado me dirigí al dormitorio, sabia que los padres podrían estar dentro también y estaba listo para ellos, al entrar me di cuenta que la madre seguí en el mismo lugar donde la vi por primera vez, el padre a diferencia de ella forcejeaba dentro del closet con la cuerda que se había atado el mismo para suicidarse, trataba de liberarse para y darse cuenta de que yo estaba ahí olvido la cuerda y se lanzo contra mi, no pudo acercarse mucho gracias a lo corto de la cuerda, no quise arriesgarme y de un golpe directo a la cabeza lo inhabilite, cerré la puerta corrediza del closet y mire hacia mi objetivo, mi mente no me había fallado sabia que la primera vez que pise este lugar había visto entre las manos de la mujer una pistola, con la cual ella se había volado el cerebro, me acerqué cuidadosamente y tome de entre sus manos frías el artefacto color negro con una inscripción en la parte del cañón que rezaba COLT 1911A1 y justo a un lado del cuerpo de la mujer una caja casi completa de cartuchos calibre .45 marca Winchester junto con la funda sobaquera para la pistola, por fin algo de suerte, esa arma ya la había visto antes, era un arma muy utilizaba por los agentes de seguridad privada de la empresa donde hace algunos años había trabajado, ellos decían que esa pistola nunca fallaba y que era bastante potente para su tamaño, además de que utilizaba cartuchos de calibre .45 bastante destructores, y yo sabia como utilizarla. Tome rápidamente el arma los cartuchos y la funda, cerré la puerta del dormitorio, pase a dar un vistazo los niños en el patio de servicio, ellos seguían con la misma actitud malévola que tenían desde que me cruce con ellos, decidí dejarlos ahí encerrados y salí del departamento asegurando la puerta principal.

Ya en mi refugio, revise el arma, era una belleza, estaba muy bien cuidada por el anterior propietario, quien tal vez la obtuvo en el mercado negro ya que en México un civil no tiene permiso de portar ningún tipo de arma de fuego, tal vez quería proteger a su familia, en esta ciudad catalogada por muchos como una de las ciudades mas violentas de mundo, frase que me entristecía mucho cuando la escuchaba o leía en algún medio informativo, tenia 6 balas en el cargador, al parecer fue cargada completamente pero solo se disparo una vez por la madre suicida del primer piso. Pasaban de las 5pm era hora de comer algo y descansar un poco, había sido un día muy difícil, mi plan de buscar un lugar donde encontrar supervivientes se había dio al demonio, tenia que ingeniar un nuevo plan, las pocas provisiones que tenia se estaban terminando, ya no fluía agua de las tuberías y la poca que había recolectado no me iba a durar para siempre. Faltaban una cuantas horas para que el sol se escondiera en el horizonte, necesitaba una nueva perspectiva, algo que me diera una idea de lo que tenia que hacer a partir de ahora, subí a la azotea del edificio para observar nuevamente y con mas detalle la ciudad, seguía sin poder ver a mas de unas cuantas calles gracias al polvo en el aire pero alcance a distinguir un grupo de por lo menos 8 personas -hombres y mujeres- a unos 800 metros de donde me encontraba, otro hombre se dirigía hacia ellos haciendo señas con la mano y gritando cosas que no pude descifrar, el hombre de aproximadamente 30 años volteaba hacia atrás como si algo lo persiguiera, el grupo al darse cuenta se su presencia se dirigió con paso lento hacia él, el grupo ya se encontraba a unos 10 metros del hombre quien se detuvo completamente, examino por unos segundos a los integrantes y corrió hacia una de las calles que se encontraban a los lados pero se detuvo antes de ir mas lejos, un nuevo grupo salio del lugar hacia donde el corría, eran mas de 10, en poco tiempo se vio acorralado por los dos grupos mientras que un tercero se acercaba por la calle de donde había venido, el hombre tomo de entre los escombros del lugar un pedazo de varilla de metal dispuesto a defenderse con el de sus agresores, quienes ya lo habían rodeado por completo, uno de ellos lo tomo de brazo derecho, el hombre un golpe certero a la quijada que lo hizo caer de espaldas pero ya era demasiado tarde la multitud ya estaba encima de el y lo hacían caer al suelo, el terror se apodero de mi al ver como la multitud despedazaba al hombre, pude ver como uno de ellos jalaba con fuerza uno de sus brazos hasta que este cedió y se desprendió del cuerpo lanzando un enorme chorro de sangre sobre los demás agresores, lo mismo sucedía con una de sus piernas segundos después y si eso ya era demasiado macabro faltaba ver la parte mas horrible de todo, los agresores se estaban comiendo al hombre! a pesar del polvo podía ver como los agresores mordían las partes que le habían desprendido y los demás se hincaban sobre los restos que yacían en el suelo para terminar a mordidas con el.

La cabeza me daba vueltas, estaba a punto de perder el conocimiento a causa de la impresionante al escena, me recosté en el piso mirando al cielo, esto ya se había convertido en una pesadilla, no era solo locura en la gente lo que tenían iba mucho mas allá, convertía en caníbales a las personas. Recordé a los dos cadáveres en la planta baja y a los niños encerrados en el primer piso junto con su papa que colgaba muerto dentro del closet, todos ellos tenían lo mismo que la gente de allá abajo, era una enfermedad? algún tipo de virus? o simplemente locura colectiva.

Me puse de pie y mire una vez mas al grupo de agresores, habían terminado con el pobre hombre, solo quedaban unos pocos restos de hueso y carne sobre la acera, se lo habían comido completamente, veía como los agresores se retiraban del lugar mientras otros simplemente se quedaban ahí parados, a solo unos pasos de donde habían tenido su festín caníbal.

Ahora ya sabia que podía pasarme si me topaba con alguno de los tipos de afuera, estaba en problemas, mis víveres estaban por acabarse y el salir a la calle no era una buena idea. Regresaba a mi refugio y al pasar por el tercer piso me di cuenta de algo, tenia dos departamentos en ese mismo piso y uno mas en la planta baja totalmente vacíos, recordé como sus inquilinos habían cargado con sus pertenencias y salido justo antes del desastre, seguramente adentro había algo de comida y algunas cosas que me podrían ser muy útiles, no quería pensar en regresar a los departamentos que ya había visitado, ya no quería regresar ahí. Sin pensarlo dos veces saque el llavero que me había dejado el encargado del edificio, recordé que el alguna vez menciono que tenia una copia de la llave de cada una de las puertas de los departamentos, ya que si surgía alguna emergencia se podría entrar a cada uno de ellos sin problemas, busque entre todas las llaves la que estaba marcada con el numero 301 y me dispuse a entrar en él, el lugar estaba muy tranquilo, revise cuidadosamente todo el lugar para asegurarme de que no había nadie ahí, pero estaba vació, la cocina estaba repleta de comida: latas de atún, frutas en conserva, pescado congelado, cajas de galletas, cereal y hasta un garrafón de agua potable casi lleno, la carne así como la leche ya estaban comenzando a pudrirse gracias a la falta de electricidad que mantenía el refrigerador apagado, tuve que regresar dos veces mas para llevar todo a mi departamento, después de saquear la comida, comencé a buscar entre las cosa personales de los que abandonaron el lugar, encontré varias herramientas eléctricas ahora inútiles, tome una caja de herramientas prácticamente nueva que me serviría muy bien para reparar algunas cosas en mi refugio así como equipo de protección -en esta casa definitivamente alguien se dedicaba a la construcción- , tome medicinas y un par de binoculares que encontré en un dormitorio, desde el cual, por una de las ventanas logre ver el estacionamiento, donde se encontraba mi auto, un Seat Córdoba 2008 color negro, el objeto mas apreciado por mi, lo había comprado un año antes en una agencia cerca de aquí y ahora estaba completamente destruido, le había caído encima un enorme poste de luz que prácticamente lo había partido en 2, me faltaban casi dos años para terminar de pagarlo, bueno supongo que ya nadie esperara el pago de este mes. Junto a lo que quedaba de mi auto había una Jeep Liberty color plata.

En el segundo departamento encontré mas comida y agua, un asador portátil que me serviría muy bien para hervir agua y cocinar, tome una chamarra de cuero que me quedaba perfecta y un bat de béisbol de metal propiedad de uno de los hijos. Baje hacia la planta baja con cuidado de no se visto por alguien afuera del edificio, no quería a todo un grupo de caníbales golpeando la entrada tratando de conseguir el postre, el oficinista seguía en el mismo lugar, con la cabeza destrozada entre los barrotes y la chica seguía tirada en el suelo derramando su cerebro en el suelo. Entre en el ultimo departamento que me quedaba por revisar pero no encontré comida salvo una lata de jugo de tomate y un frasco con lo que parecía mermelada, a falta de comida encontré una pequeña cantina en la esquina de la sala con bastantes botellas de diferentes tipos de licores: vodka, vino tinto, whiskey, tequila, amaranto, ron, muchas de esas botellas de muy buena calidad, decidí no pasarlas desapercibidas y coloque las que me gustaban y las subí junto con 6 cajetillas de cigarros que encontré ahí mismo, había dejado de fumar unos años antes y creo que el retomar el vicio ya era una opción bastante agradable. La noche ya había caído sobre la ciudad, había recolectado suficientes vivieres para un par de semanas y me dispuse a disfrutar una lata de sardinas a punto de caducar acompañada de una botella de vino tinto español de mas de 5 años para terminar disfrutando un par de cigarrillos de la marca mas conocida, una gran cena teniendo en cuenta que el Apocalipsis estaba sucediendo en las calles.

Capitulo 5 - La palabra con Z

Día 4 DDI

Desperté con una jaqueca enorme, el tomarme una botella completa de vino la noche anterior no había sido buena idea, pero de alguna forma me sentía mejor, me sentía relajado, el alcohol junto con la nicotina me hizo aceptar lo que estaba pasando y me sentía tranquilo, ya no tenia que preocuparme por el trabajo o pagar las cuentas, ni el trafico de todos los días, mi único objetivo ahora era mantenerme vivo y a salvo. Comí un poco y me dispuse a vigilar un poco la ciudad, subí a la azotea y con ayuda de los binoculares logre ver mas allá de lo que normalmente podía ver, había mucha gente en las calles y muchos de ellos totalmente quietos, con la mirada perdida hacia el infinito, con ayuda de los binoculares pude por primera vez, verlos con detalle, algunos presentaban lesiones graves en rostro, pecho brazos y piernas, otros mostraban la falta de alguna extremidad y unos pocos mas mostraban un cambio de color en la piel a un tono gris y el detalle de los ojos rojos que ya había visto en varias ocasiones.

El día transcurrió tranquilo, pase el día completo analizando a detalle a los seres que se encontraban deambulando en las calles, caminando en círculos o completamente inmóviles, parecían no cansarse, jamás vi a uno solo de ellos sentarse en la orilla de una acera a tomar un descanso, tampoco tomaban agua, solo de vez en cuando podía ver pasar a uno, llevándose un pedazo de carne a la boca, tal vez de algún desafortunado que se atravesó en su camino, no eran muy rápidos pero podían alcanzarte si te confiabas, de repente se oían gritos a lo lejos así como disparos seguidos de silencio absoluto, podía distinguir como los ruidos que hacían eco en las calles llamaban la atención de esos seres, algunos de caminaban hacia el origen del sonido otros solamente dirigían la mirada hacia el lugar.

Decidí hacer un pequeño experimento con una lata de duraznos en almíbar de la que ya había consumido el contenido, supuse que con las calles casi desiertas al lanzar la lata desde la azotea del edificio causaría un gran ruido que llamaría la atención de los seres allá abajo, con toda mi fuerza lance la lata, la cual fue cayendo hasta tocar el asfalto de la calle, causo un gran escándalo que llamo de inmediato la atención de todos allá abajo, la mayoría se dirigió a donde la lata había quedado depositada, en unos minutos el objeto metálico ya tenia aproximadamente unos 20 seres a su alrededor, parecía que lo examinaban, uno de ellos logro levantar la lata observando cada uno de sus lados ya aboyados por la caída -parecía un niño analizando una nave espacial- después de unos instantes el ser deposito de nuevo la lata en el suelo y perdió el interés.

Estaba oscureciendo y ya había aprendido bastante sobre estos seres, a los que ya les había retirado el privilegio de llamar personas, ya no lo eran, a mi mente venia una palabra -tal vez la mas adecuada para definirlos- pero no la quería utilizar, el decirla implicaría entrar en un mundo que jamás creí que pudiera existir, un mundo de ciencia ficción, un mundo donde los muertos regresan de sus tumbas para exterminar a la raza humana, estaba casi seguro que eso eran, ya que vi como tres personas que creía difuntas regresaron a la vida después de unas horas -el tipo encerrado en el closet con una cuerda atada al cuello y los dos niños encerrados en el patio de servicio- esos tres estaban muertos un día antes, no podía haberme confundido. Esto era real y tenia que afrontarlo, era muertos vivientes. . . eran zombies.

Día 5 DDI

Pase la noche en la azotea, de alguna forma me había acostumbrado a la tranquilidad de la ciudad, las cosas ya no eran como antes, ya no se escuchaban los motores de los coches corriendo en las carreteras, las sirenas de las ambulancias y patrullas, los murmullos de la gente o el sonido de la televisión y el radio, todo era calma, solo perturbada de vez en cuando por un gruñido vacío de alguno de los seres que reptaban en las calles. Al amanecer vi como la luz del sol se mostraba a lo lejos que aun no llegaba directamente a las fachadas de las casa y edificios de la ciudad gracias a la densa capa de polvo que cubría todo, decidí ir a mi departamento a asearme un poco y prepararme un nutritivo desayuno compuesto de una sopa instantánea y un vaso de agua, en mi despensa ya no había mucho de donde escoger, las latas de conservas y las comidas deshidratadas se me habían acabado, tenia que buscar mas comida, en ese momento mi corazón comenzó a latir fuerte al pensar que de un momento a otro tendría que salir a buscar provisiones, ya no quedaba mas aquí y los departamentos ya habían sido registrados por mi, definitivamente era el momento de pensar como conseguir comida o moriría de inanición dentro del edificio.

Me pase la mañana planeando mi salida, tenia miedo pero no tenia otra opción, podía dirigirme a un pequeño supermercado a unas diez cuadras de aquí, era el único lugar cerca donde podría hacerme de comida y algunas otras cosas útiles, pero, que pasaría si llego allá y otras personas ya han saqueado todo el lugar? O peor aun, si esta infestado de esas cosas? Ese pequeño viaje seria un desastre, pensé en otras posibilidades, dirigirme a una 7 Eleven que esta en dirección opuesta al supermercado, pero podría tener los mismos problemas y mas aun, ese tipo de tiendas no están hechas para hacerse de provisiones duraderas, son solo tiendas con artículos de consumo inmediato, esa no era una buena opción. Estaba decidido, el plan era dirigirse al supermercado y averiguar como era la situación allí, saquear cualquier cosa útil, y regresar en menos de un par de horas a mi refugio, fácil, si no fuera por que afuera estaban esos seres come carne que no dudarían en perseguirme y matarme en la menor oportunidad. Era casi medio día y ya tenia planeado todo, solo me faltaba un vehiculo y ya sabia donde encontrarlo, baje al primer piso, al departamento del encargado del edificio, quien al irse dejo atrás su camioneta, esa Jeep Liberty que esperaba junto a mi destrozado e inservible automóvil. Tarde un poco pero por fin encontré las llaves de la camioneta que se encontraba estacionada a un costado del edificio, a unos 30 o 40 metros de la puerta principal.

Estaba listo y era hora de partir, me coloque un pañuelo en la cabeza y un cubre bocas de cartón para evitar el polvo en el aire, me abrigue con una chamarra de mezclilla cerrada hasta el cuello, me coloque la funda de la pistola en el pecho verificando que estuviera totalmente cargada y lista para cualquier percance y tome el bat de béisbol que había encontrado días antes, esa seria mi arma principal, no quería desperdiciar munición ya que la que tenia de reserva era muy poca y quería guardarla para “ocasiones especiales”. Baje y llegue hasta la puerta principal pasando a un lado del cadáver de mi vecina que ya empezaba a pudrirse, revise que no hubiera alguno de esos seres cerca de ahí, inserte y gire lentamente la llave que la abría y jale con mucho cuidado, con un poco de esfuerzo retire el cadáver que se encontraba incrustado entre los barrotes, apestaba, aun con el cubre bocas no podía aguantar las ganas de vomitar, pero tenia que quitarlo de ahí y tener la vía libre para que al regresar no tener obstáculos que me retrasen si soy perseguido, lo arrastre hasta un lado de la puerta y lo deje sobre la banqueta. Volví a cerrar lentamente la puerta, ahora estaba afuera del edificio.

Mire a hacia todos lados, tratando de detectar a alguno de esos seres antes de que ellos lo hicieran conmigo, había dos a los lejos, en dirección contraria a donde me dirigía a unos 300 metros, al parecer no me habían visto aunque no estaba muy seguro ya que solo veía sus siluetas, había uno mas justo delante de mi a unos 100 metros de espaldas a mi y no se movía, eso era una buena señal aun no se había percatado de mi, pero no veía nada mas, el polvo no dejaba ver mucho detalle, me coloque pegado a la pared dirigiéndome a la derecha del edificio donde se encuentra el estacionamiento, al llegar a la esquina di un pequeño vistazo había cuatro mas dispersos en la calle, uno de ellos cerca de la camioneta, si me podía acercar lo suficiente sin que ninguno de ellos de diera cuenta de mi presencia podría subir rápidamente a ella, encenderla y salir levantando el polvo de aquí. Avance sigilosamente hasta estar a unos pasos del vehiculo, era el momento, presione el botón de apertura desde la llave, la camioneta emitió un pequeño pitido que fue escuchado por los 4 seres, corrí al auto, abrí la puerta, subí y encendí el motor, ya en este momento tenia a solo unos pasos de mi al que estaba mas cerca y los otros 3 se acercaban rápidamente, podía ver sus caras de rabia a través de los retrovisores, puse la marcha en reversa y presione el acelerador, atropelle a uno de ellos al salir, -uno menos, quedan 10 millones- como pude tome la calle principal que me lleva directamente al supermecardo, pero enseguida tuve que bajar la velocidad, solo había recorrido unos cuantos metros cuando me di cuenta de que había muchos obstáculos en la calle, autos justo a mitad de la calle, escombros y por supuesto docenas de zombies, evadía como podía algunos de los obstáculos, algunas veces pasando por encima de algún muerto viviente dejándolo fuera de combate, algo que no le hacia mucho bien a mi nuevo vehículo, ya que veía como se abollaba con cada golpe propinado, algunos de los seres de acercaban mucho a los cristales, golpeándolos con fuerza pero no lograron romper ninguno, finalmente unos metros mas adelante vi por fin el supermercado, entre a el desolado estacionamiento rompiendo la pluma que restringía el acceso al mismo, me di cuenta que las puertas principales estaban abiertas de par en par, pero los cristales estaban intactos ya que tenían un blindaje especialmente diseñado para evitar robos, entre a la tienda con todo y camioneta, no podía dejarla afuera ya que algunos zombies me habían seguido y llegarían en poco tiempo hasta donde estaba, dejándome sin oportunidad de subir los víveres y regresar a mi refugio. Al entrar baje inmediatamente del auto y me encargue de cerrar las puertas, eran muy pesadas pero poco a poco las fui cerrando hasta quedar completamente selladas, ahora adentro tenia que dedicarme a lo que había venido, buscar comida y objetos que pudieran ser útiles para sobrevivir.

Capitulo 6 – Lejos de Casa

Había logrado mi cometido, estaba dentro del supermercado pero justo cuando estaba por darme un respiro para reponer las energías invertidas en cerrar las puertas me di cuenta que dentro del lugar habían unos cuantos come carne y lo peor es que ya se habían dado cuenta de mi llegada y caminaban hacia mi para darme una agradable bienvenida. Tenia tres aproximándose de mi lado izquierdo, y cinco mas de mi lado derecho, saque el bat de la camioneta y sin pensarlo me dirigí al zombie mas cercano, de un golpe directo en la cabeza lo mande al suelo rompiendo al mismo tiempo el bat, ya no tenia con que protegerme mas que con mi pistola a la cual saque de su funda quite el seguro y apunte a la cabeza uno mas, dispare pero mi tiro le dio justo debajo de la garganta de donde salio un chorro de liquido negro que solo hizo que el ser diera un paso atrás pero se recupero enseguida y siguió su camino hacia su presa, no tenia oportunidad de volver a apuntar, decidí correr justo por en medio de dos ellos directo al pasillo de ropa para bebe, tenia tiempo, eran lentos y si me agachaba en el momento justo pasaría, así lo hice no sin que uno de ellos rozara mi brazo derecho casi a punto de sostenerme firmemente, lo que hubiera sido mi fin. Corrí sin voltear atrás por aquel pasillo, recordé que las herramientas estaban justo al terminar los pasillos de ropa y hacia allá tenia que llegar para obtener mas protección, afortunadamente mi camino estaba libre, logre llegar al departamento de jardinería donde vi algo que me podría ayudar, un hacha corta de mano, los zombies ya estaban por entrar al pasillo donde me encontraba a los que ya se habían unido otros 4 mas, ahora ya eran 11, ya no tenia oportunidad de acabar con ellos con el hacha, debía de hacer algo o terminaría destrozado en pocos segundos, Corrí hacia el lado opuesto y sali del pasillo de jardinería para dirigirme a la zona de comida congelada y ahí lo vi, un gigantesco refrigerador de acero con las puertas abiertas de par en par y una mesa de acero en el centro donde los carniceros cortaban la carne, esa era mi oportunidad, tenia que hacer que ellos entraran allí. Al parecer no había muchos zombies dentro de la tienda, y los que había ya estaban siguiéndome como una jauría hambrienta. Su caminar lento me permitió tomar un poco de ventaja, cerré una de las puertas, entre y me coloque al final del refrigerador justo detrás de la mesa de acero, ellos comenzaron a entra uno por uno, tenían que entrar todos o no serviría de nada mi plan, así lo hicieron, rodearon la mesa del centro y en dirección mía y cuando el ultimo de ellos se alejo de la puerta vi mi oportunidad, brinque encima de la mesa que ya estaba rodeada y corrí sobre ella hacia la puerta del refrigerador, los zombies no tuvieron oportunidad, logre salir de esa trampa mortal y cerré la puerta deslizando sus dos grandes barras de acero que servían para cerrar herméticamente el refrigerador.

Solté una carcajada llena de felicidad y orgullo por haber realizado tan terrorífica misión con éxito, sentía como la adrenalina corría por mis venas, los golpes de mis prisioneros apenas si se percibían a través de las gruesas laminas de acero, estarían ahí para siempre. Después de descansar un poco era hora de revisar por completo la tienda, no quería mas sorpresas y antes de comenzar a recoletas víveres tenia que asegurar el lugar, revise cada uno de los pasillo en busca de mas zombies, en contre uno tirado en el área de farmacia y dos mas en las oficinas de la administración, a los cuales elimine sin el mas mínimo remordimiento ayudo por mi nueva herramienta anti-zombies, mi hacha, revise también la bodega y los accesos de los proveedores por la parte de atrás, los cuales ya tenían las cortinas de metal hasta el suelo y con sus respectivos candados bien colocados. La “limpieza” del supermercado me llevo varias horas, tenia que estar seguro que yo era el único que se encontraba dentro del lugar y no iba a estar tranquilo hasta que así fuera. Estaba a punto de anochecer, revise las puertas de entrada, ya tenia algunos de mis “admiradores” afuera, eran por lo menos 20, que golpeaban el cristal tratando de entrar, yo solo esperara que realmente fuera cristal blindado y no una imitación barata que se rompiera con poco esfuerzo.

Era el momento de ir de compras tome una lámpara de mano del pasillo de herramientas y le coloque unas baterías para poder ya que la noche había caído en la ciudad y el supermercado estaba totalmente a oscuras, el lugar ya había sido saqueado y no quedaba mucho, al parecer los que llegaron antes no tuvieron mucho tiempo para estar aquí y tomaron lo que pudieron, todavía quedaba algo de comida la cual me alcanzaría para vivir un par de semanas o incluso un poco mas, tenia unas cuantas latas de conservas de todo tipo, galletas, cereal, comida deshidratada, agua, refrescos, algunas frutas y verduras aun no se pudrían, dulces, chocolates, botanas, medicinas, en fin, parecía un niño en una juguetería, podía tomar lo que quisiera y lo mejor de todo sin pagar. Comencé a llenar la camioneta de todo lo que podía, hasta llenarla completamente, apenas deje lugar en la camioneta para mí.

Día 6 DDI

Ya era más de media noche, tenía que pasar la noche dentro del supermercado, no quería arriesgarme a salir y sin poder ver mas allá de unos metros por la oscuridad y el polvo era muy probable que me estrellara contra algún escombro y todo mi esfuerzo hubiera sido en vano. Por el momento tenia que idear como salir de ahí, ya tenia muchos obstáculos en la entrada principal y tomando en cuenta que tenia que abrir las puertas manualmente seria algo difícil, tampoco podía lanzarme contra las puertas con la camioneta, podría causarle un gran daño y adiós mi vehiculo de escape, por el momento era hora de comer algo y descansar un poco para estar listo para la huida.

Apenas pude dormir pensando en que los zombies en cualquier momento quebrarían los cristales de entrada y entrarían por mi, entonces estaría perdido, afortunadamente las puertas resistieron muy bien, no se movieron ni un centímetro, soportaron una horda hambrienta golpeando por horas, otro punto para no estrellar la camioneta contra ellas. Por la mañana subí al techo del supermercado, para tener una mejor perspectiva de los que tenia que librar para llegar a casa, el frente ya estaba repleto de esas cosas, por lo menos tenia a cien de ellos merodeando por el estacionamiento y la entrada, me quede ahí por horas, no tenia salida, si quería pasar por ahí tendría que aplastar a varios de ellos y mantener la camioneta casi intacta si quería que me llevara de regreso a casa, el pasar por encima de una multitud como esa seria muy difícil, he visto como quedan destrozados algunos automóviles después de que se atropella a un animal o persona y si un pequeño cuerpo puede lograr algo así, varios mas podrían dejarme sin oportunidad de escapar. Estaba completamente atrapado.

Ese día fue muy tranquilo, pase la mayor parte de él en la azotea del supermercado, analizando la situación e ideando mi plan de huida y regreso al hogar, solo había estado poco mas de un día fuera de él pero ya sentía nostalgia, sentía que me había ido de mi refugio hacia meses y lo extrañaba, pero lo mejor era esperar una buena oportunidad para regresar y no perder ninguna parte de mi cuerpo a mordidas por salir precipitadamente. La tarde ya había caído y era cuestión de horas el que la noche le siguiera los pasos, regrese a mi habitación provisional a comer un poco del botín del que me había hecho la noche anterior, que a pesar de haber sido casi completamente adquirido por compradores en pánico unos días antes del impacto, quedaba lo suficiente como para darme vida de perro con dueño por un par de semanas. Ya en la noche saque mi linterna y fui a dar un paseo por los largos pasillos del supermercado y así tratar de despejar un poco mi mente y no volverme loco, la soledad del lugar era encantadora, siempre fui una persona muy solitaria, no por que las demás personas me despreciaran si no por mi, yo mismo me alejaba de vez en cuando de la gente para tener tiempo conmigo mismo y escuchar mis pensamientos claramente, supongo que otras personas en mi situación ya se habrían vuelto locas al no tener a nadie con quien hablar, con quien desahogar sus penas o en el caso extremo estarían en una búsqueda desesperada de supervivientes para sentirse mas seguros y no perder las esperanzas, en mi caso en algún momento tendría que pensar en hacer algo parecido, pero por el momento tenia cosas mas importantes que hacer.

Después de visitar los pasillos saboreando una deliciosa lata caliente de refresco de cola, visite a mis amigos del refrigerador de carne, quienes al sentir mi presencia comenzaron a golpear las puertas metálicas de su prisión, imagino que me escucharon pasar o sintieron mi olor, eso era algo que me inquieto, a pesar de las pesadas puertas que nos separaban ellos sabían que estaba ahí afuera y su intención era salir y atraparme. Mire a una lado del refrigerador, el corredor que daba hacia la bodega donde los proveedores llegaban y entregaban el cargamento, al entrar al lugar podías notar lo grande que era la bodega, repleta de estantes gigantes casi vacíos después de haber sido saqueados, pequeños montacargas que llevaban las cajas de los productos a sus respectivos lugares y las enormes cortinas de acero que permitían la entrada de los camiones a las bodegas después de que subían las respectivas rampas; la primera vez que entre a este lugar para realizar mi “limpieza zombie” no me di cuenta de esos detalles, pero ahí estaban y las cortinas de acero eran mi salida, si lograba traer la camioneta hasta aquí atravesando todo el supermercado y si podía abrir los grandes candados que las mantenían cerradas podría escapar sin tener que atravesar el mar de muertos vivientes que tenia en las puertas del frente, ese era mi plan de escape, después solo tenia que tomar la calle que me lleva al frente del lugar y tomar el mismo camino que me trajo hasta aquí.

Había una cosa mas que me preocupaba y que mi prisa por conseguir algo de alimento me había hecho descuidar, y al llegar al edificio, que? Como subiría todas las provisiones que tenia en la camioneta hasta mi departamento, si el llenar completamente la camioneta me llevo un par de horas, no podía llegar a la entrada del edificio y bajar mis bolsas de provisiones sin que alguno de esos caníbales me atrapara, mi única opción seria crear una distracción para que los zombies que estuvieran cerca del edificio se alejaran un poco dándome tiempo de colocar la camioneta justo en la entrada de edificio, meterla de reversa y sacar todo lo que pueda antes de que alguno de esos seres se diera cuenta de mis actos. Listo ya tenia mi plan de huida, solo tenia que esperar al amanecer para intentar regresar a casa, por el momento tenia que descansar, recuperar fuerzas y esperar que el día de mañana no fuera el último de mi vida.