Capitulo 8 – La historia de Ana

Día 8
Desperté apenas entraban pequeños rayos de sol por la ventana, me sentía bastante descansado, había dormido más de 10 horas, algo que hace un par de semanas seria de lo más normal los fines de semana, pero esta vez los dos días fuera de mi hogar fueron extenuantes y pude recuperar toda mi energía gracias a ese sueño duradero. Mis ojos aun no estaban totalmente abiertos, una parte de mi cabeza me decía que me quedara ahí mas tiempo, que siguiera durmiendo, al fin y al cabo no había nada que hacer estando despierto, fue en ese momento cuando recordé a la chica, inmediatamente voltee a donde se encontraba pero cual fue mi sorpresa al ver que ella ya no seguía durmiendo sobre el sillón, la chica se había despertado mucho antes que yo y se había levantado y lo peor de todo, había quitado la barricada que tenia sobre la puerta y había salido del departamento.

Inmediatamente me levante con temor a que ella hubiera hecho algo mas que salir a tomar el sol, tal vez pudo llevarse la camioneta, tal vez robo mis víveres, tal vez toda la comida y herramientas que tenia y lo peor de todo tal vez había dejado entrar al edificio a esas cosas. Corrí hacia la puerta y revise el exterior, nada parecía extraño, no había ningún movimiento sobre las escaleras ni en el pasillo, revise la cocina, todo parecía estar como lo deje el día anterior, incluso el arma a la que solo le quedaban 3 balas seguía sobre el tibio refrigerador. Tome la pistola y emprendí la búsqueda de la chica, baje con cuidado las escaleras, no sabia que podía encontrarme abajo, en el primer piso no encontré nada, al parecer todo estaba bien ahí y baje a la planta baja, para mi sorpresa todo seguía igual, la camioneta estaba en la misma posición de cómo la deje el día anterior, pensé que ella había salido por un lado de la camioneta, pero no había mucho espacio, incluso para un a chica tan delgada como lo era ella, había otras posibilidades, podría estar en algún departamento o en la azotea; subí lo mas rápido que pude hasta lo mas alto del edifico, abrí la puerta y el sol me dio directo en los ojos y poco a poco pude distinguir la silueta de la chica, ella se encontraba en una de las orillas de la azotea admirando la ciudad destruida.

Al percatarse de mi presencia volteo hacia mi y por fin pude escuchar el sonido de su voz, una voz tímida, me llamo Ana dijo, gracias por ayudarme. Me acerque a ella y le dije mi nombre dándole la mano e invitándola a bajar al departamento para comer algo y platicar sobre lo que nos ha pasado. Ya en el departamento ella me pregunto sobre mí, pregunto de donde venia cuando nos encontramos, cuanto tiempo llevaba aquí, si había mas personas conmigo, todas sus preguntas se las respondí con detalles y era mi turno de escuchar su historia.

“Yo vivo a unas cuantas calles de aquí, cerca de donde me encontraste, compartía mi casa con una de mis mejores amigas, solíamos trabajar en uno de los corporativos que se encuentran en la zona sur de la ciudad, unos días antes de que todo esto pasara ella y yo nos encerramos en la casa teníamos mucho miedo, la gente se volvió loca, vimos como un tipo le disparaba a otro justo frente a la casa, había gente entrando a las cosas a robar y matar a la gente, temíamos que en cualquier momento entraran a nuestra casa y nos hicieran daño, después, ocurrió el terremoto, muchas casa y edificios fueron destruidos, incluso en nuestra casa una muro cedió y dejo un gran hueco justo en nuestra sala, la ciudad se volvió oscura gracias al polvo y la lluvia que cayo después, esa lluvia tenia algo, volvió caníbales a las personas. Un día después una de esas cosas entro por el hueco de la sala, se movía muy lentamente, nosotros nos habíamos escondido dentro de unos de los dormitorios y esa cosa no nos habría encontrado si no fuera por mi, sin querer tumbe una de las lámparas junto a la cama, esa cosa nos encontró, emitía gemidos y golpeaba la puerta de la habitación, después llegaron mas, todo golpeaban la puerta hasta que finalmente cayo, eran alrededor de 10 de ellos, como pudimos salimos por una de las ventanas hacia la calle, afuera había más, todos ellos tras nosotros, corrimos hacia una de las calles cercanas y entramos a una edifico de oficinas que tenia la puerta abierta, nos refugiamos dentro un par de días, comiendo lo que sacamos de una de esas maquinas con golosinas.

La comida por fin se termino, y no teníamos mas opción que salir a buscar algo que comer, mi amiga lo hizo, salio pero solo logro que esos seres la siguieran y lograran entrar al edifico, ellos difícilmente pueden subir escaleras así que nos refugiamos en los pisos superiores, sin agua ni comida, parecía que íbamos a morir en ese lugar, una mañana escuchamos el motor de un vehiculo que pasaba justo frente al edificio, eras tu, vimos como la camioneta pasaba frente a nosotros y daba la vuelta unas calles adelante. Teníamos que salir de ahí, ideamos salir por el primer piso y deslizarnos por unos de los pilares del edificio hasta la calle, de ahí correr hasta el próximo edificio y buscar algo que nos sirviera, había pocas de esas cosas fuera del edificio, la mayoría ya estaban dentro, yo fui la primera en salir, como pude me aferre a uno de los pilares y me deslice hasta el suelo, mi amiga me siguió pero no pudo sostenerse y se cayo con fuerza directo a la banqueta, se rompió un tobillo sus gritos de dolor avisaron a todo a nuestro alrededor donde estábamos, trate de levantarla pero ella ya no podía mas, se nos acercaron muchos de ellos, y yo corrí dejándola ahí, la abandone, no pude salvarla, corrí con todas mis fuerzas hasta el edifico siguiente, a lo lejos escuche como gritaba mi nombre, como me rogaba que la ayudara, pero no pude.

Al llegar al edificio rompí una de las puertas de cristal que me impedían el paso y entre, un par de ellos me seguían y subí hasta el tercer piso, desde ahí tuve la oportunidad de ver el destino de mi mejor amiga, ella había sido destrozada por esas cosas, le habían arrancado una pierna y un brazo y se la estaban comiendo, no podía creer lo que pasaba y caí desmayada. Cuando desperté volví a mirar el sitio donde había caído mi amiga, ella ya no estaba solo quedaba una gran mancha de sangre y algunos restos irreconocibles de ella, había sido completamente devorada.

Pase el día en ese edificio, encontré algunas cosas para comer dentro de un pequeña cafetería, al segundo día baje a la planta baja, ahí me esperaban los dos caníbales que me persiguieron, sabían que yo seguía ahí, para mi fortuna junto a las escalera había un letrero que marca la salida de emergencia, una pequeña puerta que daba a la calle de atrás, solo tenia que escabullirme sin que esos seres me vieran y escapar. Como pude fui arrastrándome entre los escombros y objetos tirados en el suelo, hasta que llegue a la salida, con cuidado logre abrirla y salí, afuera no había nadie mas no sabia a donde dirigirme, mi casa estaba invadida por ellos, mi amiga estaba muerta, no sabia que hacer, en ese momento pasaste tu, vi como la camioneta que había visto hace un par de días regresaba por el mismo camino, pero tenia miedo no sabia a que me enfrentaba, podrías haber sido uno de esos locos que mataban por comida, al ver la camioneta me quede impactada y lo único que pude hacer fue regresar al edificio de donde había salido minutos antes, al entrar cerré de golpe la puerta lo que llamo la atención de mis perseguidores, no sabia que hacer tenia a dos caníbales dirigiéndose hacia mi y un tipo en una camioneta afuera gritando que no me haría daño y decidí por lo que se oía mejor, al salir te vi y subí a la camioneta y pues lo demás ya lo sabes”.

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