Quede sorprendido después de escuchar la historia de la chica, había pasado tantas cosas en tan poco tiempo, pero si una chica como ella pudo sobrevivir seguramente habría muchas mas personas allá afuera, a lo que ella respondió que si, que había mas, eso me dejo aun mas sorprendido, menciono que el día anterior desde el edificio en el que se encontraba pudo ver a lo lejos luces sobre algunos edificios, luces tal vez de fogatas o velas, parecía que un pequeño grupo de sobrevivientes había acampado en alguna construcción a lo lejos.
Después de nuestra conversación en el desayuno, me pregunto si podía usar el baño para asearse un poco ya que hacia tiempo que no se daba una buena ducha, y vaya que la necesitaba, le prepare una cubeta de agua limpia y algo de ropa que había sacado del supermercado que me pareció podía quedarle. Mientras ella se aseaba yo me quede pensando en la idea de ir a buscar más sobrevivientes, tal vez seria bueno ser un grupo mayor, nos podríamos ayudar mucho en esta situación, aunque eso representaría el compartir el espacio y el alimento, además como saber si esa gente querría a un par de extraños cerca.
Después de un rato, Ana salio del baño y pude distinguir mejor sus rasgos, una cara blanca de ojos grandes y boca pequeña, no tenia mas de 25 años, cabello castaño rizado, media como 1.70m y su complexión era de una chica que no se había alimentado bien por unos cuantos días. Era una chica bastante linda. Pasamos el resto del día hablando sobre lo que éramos antes de que ocurriera este desastre, le mostré la mayor parte del edifico, omitiendo los detalles y zonas escalofriantes, como los departamentos del primer piso, subimos a la azotea y pude darme cuanta de que el polvo sobre la ciudad estaba un poco mas claro, ya se podía ver un poco mas lejos y Ana me señalo el punto donde se veían las luces que menciono con anterioridad, en ese momento no se podía ver ningún movimiento, tendríamos que esperar a que oscureciera para saber si las personas seguían ahí.
La noche llego por fin pero a lo lejos no se veía ni una sola luz, no había fogatas ni velas, ni siquiera algún rastro de linternas moviéndose en la oscuridad, la noche estaba demasiado calmada, incluso no había muchos de esos eres en las calles, tal vez la mayoría estaba todavía en el centro comercial después del escándalo que provoque el día de ayer. Casi habíamos perdido las esperanzas de ver algo a lo lejos cuando de pronto una pequeña luz se encendió en el techo de una construcción, con los binoculares pude distinguir que era fuego, y alrededor de el unas 3 o 4 siluetas de personas, había alguien mas. Se me ocurrió hacer lo mismo, encender una fogata, tal vez aquellas personas lograrían ver que estamos aquí y podríamos ver como reaccionan al saber que hay más sobrevivientes. Juntamos cartón periódico y un poco de madera al destruir una pequeña mesa y con la ayuda de unos cerillos encendimos el fuego, la gente a lo lejos parecía no notarnos, solo estaban ahí, alrededor del fuego como asando bombones en un campamento, teníamos que llamar su atención de otra forma, con algo que hiciera ruido, algo que pudieran escuchar hasta donde se encontraban y la pistola se oía como una buena opción.
Baje al departamento y conseguí la pistola, no me gustaba la idea de desperdiciar una bala disparando al aire pero tal vez podía mejorar un poco mas las cosas, dispare un tiro al aire y enseguida mire con los binoculares la reacción de aquellos desconocidos, al escuchar el disparo los 4 se levantaron mirando en nuestra dirección, Ana con un pedazo de madera encendida hacia señales para mostrar la dirección en la que nos encontrábamos y ellos hicieron lo mismo, habíamos contactado con aquellas personas, sabían que estábamos muy cerca. No había más que hacer, no nos arriesgaríamos a salir en medio de la noche sin saber a que no afrentaríamos en las calles ni al llegar hasta donde ellos se encontraban.
Seguimos ahí por una hora o mas, Ana y yo estábamos a punto de regresar al departamento cuando el sonido de un motor nos sorprendió, después los faros de una camioneta iluminaban la oscuridad de las calles, el vehiculo comenzó a silbar y cruzaba por las calles cercanas esquivando escombros y zombies a su paso, con un poco de fuego hicimos señales para avisarles en que edificio nos encontrábamos, algo me decía que eran las personas con las que habíamos contactado hace unos minutos, la camioneta se dirigió a nuestro edificio y se detuvo justo en frente de la entrada. Ana y yo bajamos corriendo por las escaleras hasta llegar al la entrada, eran dos personas, dos hombres, el que manejaba era un hombre joven de no mas de 20 años y su acompañante era un tipo alto de barba quien al parecer era el padre del conductor. El tipo de barba bajo de la camioneta y se dirigió a nosotros con voz alta.
Su nombre era Esteban y el chico de la camioneta era Octavio, habían visto nuestras señales desde su refugio y salieron en busca de nosotros, éramos las primeras personas vivas que habían visto desde hace días, desafortunadamente debido a ruido ya tenían a varios zombies acercándose unas calles atrás. No tenemos mucho tiempo dijo, no encontramos a unas 6 calles de aquí y me arrojo un pequeño mapa hecho en una hoja de papel, si necesitan ayuda o refugio diríjanse allá, somos una pequeña familia que trata de sobrevivir. Seguí de esto subió de nuevo a la camioneta y se retiraron, a lo lejos se escucharon algunos disparos y tres de los zombies que los seguían se acercaron al edificio, uno de ellos se acerco a la camioneta, aun no nos había visto pero algo llamo su atención, miraba la entrada sin saber que estábamos dentro, después como impulsado por la inteligencia se agacho y comenzó a arrastrarse debajo de la camioneta, era cuestión de unos minutos para que estuviera dentro del edificio, me maldecía a mi mismo por no haber pensado en eso, por no notar que por ahí pudo haber entrado antes uno de ellos, no había otra que enfrentarme a el, Ana y yo subimos al departamento, le dije que se quedara ahí y que no bajara a menos que yo se lo pidiera, tome una pala que había tomado del supermercado que quería usar para remover los escombros del pasillo y las escaleras, aunque nunca pensé que podría ser un arma tan eficiente como resulto ser, baje con cuidado las escaleras, el ser ya estaba dentro y se incorporaba lentamente, era el momento, corrí hasta el y lo golpee con todas mis fuerzas con la pala justo en la cara, el zombie cayo de nuevo y rodó por el suelo, peo sin inmutarse volteo su cara hacia mi y comenzó a levantarse de nuevo, volví a golpearlo directamente en el cráneo y quedo boca arriba, inmediatamente empuñe la pala directo sobre su cuello y la deje caer con fuerza, la hoja de metal paso fácilmente por su cuello y lo atravesó dejando solo un poco de carne unida a sus hombros, le había guillotinado casi por completo, inmediatamente el ser dejo de moverse y derramo toda su sangre por el pasillo incorporándose a la mancha anterior que decoro el suelo unos días antes, eso había sido bastante fácil y por un momento recordé una artefacto del que había escuchado en algún lado, en algún programa de televisión o tal vez en algún libro de ficción: “El lobotomizador”.
Lleve el cuerpo de mi victima al departamento cercano y cerré la puerta, los otros zombies no iban a ser problema, no me habían visto y habían perdido el interés alejándose del lugar. Después de la corta pelea con el zombie regrese al departamento y junto con Ana miramos el mapa, justamente las personas no se encontraban muy lejos de aquí y habían escrito una nota en la parte trasera que decía:
“Somos un pequeño grupo de 6 personas, mi esposa y yo, mis dos hijos y otra pareja que se refugio con nosotros una par de días atrás, tenemos agua y alimento, y en un par de días nos dirigiremos a una zona donde dicen que hay mas sobrevivientes y esta protegida por el ejercito, esta al norte de aquí a un día de camino. Si deciden acompañarnos enciendan dos antorchas mañana en la noche, así sabremos que desean ir con nosotros y pasaremos por ustedes al amanecer del siguiente día.”
Una zona protegida por el ejercito? no parece mala idea y Ana esta de acuerdo conmigo, podríamos ir con ellos y llegar a la zona segura y tal ves allá conseguir algunas respuestas sobre lo que estaba pasando. Era hora de dormir un poco, al amanecer tendríamos que preparar las cosas que llevaríamos para el viaje, nos sentíamos emocionados y un poco aliviados de nos ser los únicos supervivientes, había mas gente en le ciudad y probablemente en el lugar a donde fuéramos habría mucha mas, era la primera vez que esa idea me agradaba.
Día 9
Al amanecer Ana y yo despertamos de muy buen humor, la idea de salir de la ciudad nos había puesto de buenas y preparábamos las cosas que llevaríamos, revisamos un par de departamentos donde encontramos algo de ropa para ella y la empacamos junto con algo de comida y agua, estábamos muy felices y esperanzados con la idea de irnos de aquí. Ana y yo teníamos poco tiempo de conocernos pero nos sentíamos cómodos el uno con el otro, ella transmitía un sentido de seguridad que no había sentido desde hace mucho tiempo.
El día se paso muy rápido y al anochecer encendimos de nuevo el fuego en la azotea y encendimos las patas de una silla, Ana tomo una y yo la otra, era la señal para que al amanecer nuestros nuevos amigos pasaran a rescatarnos para huir de la ciudad y ellos respondieron de la misma forma, ya no existía el teléfono, ni el Internet, ahora la gente se comunicaba con señales luminosas de fuego.
Solo quedaba esperar el amanecer.
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