Capitulo 3 – Infierno en la Tierra

Día 3 DDI

Desperté, no se como lo logré pero pude dormir bastantes horas sin interrupciones, había descansado muy bien y era el momento de buscar a otras personas que como yo, sobrevivieron y tratan de continuar sus vidas pese a los acontecimientos ocurridos en los últimos días. Al levantarme de la cama camine al baño para asearme un poco, me vestí con ropas cómodas, un pantalón de mezclilla, un par de tenis, una playera de manga corta que compre hace un par de meses en un concierto de mi banda de rock favorita -Radiohead– que cubrí con una sudadera gris que utilizaba para correr por las mañanas los fines de semana en un parque a unas cuadras del departamento; coloque el mapa de la ciudad en la mochila junto con las llaves de mi auto y unos cuantos billetes –uno nunca sabe para que puedan servir- al revisar que todo mi mini equipo de supervivencia estuviera en orden recordé por un instante aquel programa de un tal Bear Grylls que salia en el canal Discovery donde el protagonista, un soldado del ejercito ingles, te enseñaba técnicas para sobrevivir en los lugares mas peligrosos del mundo y te mostraba como obtener comida y agua, como construir un refugio y cosas por el estilo, pensé que al protagonista nunca se le hubiera ocurrió hacer un programa sobre como sobrevivir a un impacto de meteorito y mucho menos uno para sobrevivir en una ciudad totalmente devastada, seguramente tendría que cazar cucarachas o ratas para “obtener valiosas proteínas”, una frase muy utilizada por él en el programa.

Cuando todo estaba listo era la hora de salir a la calle, por primera vez después de casi cuatro días encerrado en mi edificio, tome las llaves de la puerta principal y con gran decisión salí del departamento, no sin antes darle una ultima mirada a lo que había sido mi hogar por mas de dos años, baje por las escaleras, pasando sin inmutarme por el primer piso donde se quedaban 5 cuerpos sin vida dentro de uno y una gran interrogación sobre lo que les había ocurrido a las mujeres del departamento de enfrente. Al llegar a la planta baja pude por primera vez mirar la calle a travez del cristal de la puerta, a nivel de cancha como dirían los narradores de los partidos de fútbol dela television, tome la llave y la introduje en el cerrojo de la puerta pero justo antes de girar la llave algo en la calle llamo mi atención, algo que hizo que por instinto me agachara para no ser descubierto, había una persona del otro lado de la calle del edificio, era el mismo desgraciado que había visto el día anterior levantarse de la esquina de la calle, el que yo creía muerto, estaba ahí, solo, mirando hacia la entrada del edificio de enfrente -en el que yo me encontraba- el tipo se encontraba a poco mas de 20 metros de mi, seguramente ya me habría visto pero no movió ni un solo músculo, se quedo ahí, quieto; no pude distinguir bien su rostro, el polvo en el aire y la distancia no me lo permitían, me tome un tiempo para analizar la situación, el tipo de ahí seguramente estaba herido, tal vez no recordaba donde vivía debido a las lesiones que seguramente había sufrido, tal vez si veía a alguna persona lo único que deseara sea que lo auxiliaran, en todo caso no creía que se acercara a pedirme la billetera. Decidí salir, gire toda la llave y abrí la puerta, en ese momento como si el ruido de la puerta lo hubiera alertado, el personaje soltó un ligero gruñido como si el aire en sus pulmones se estuviera escapando por algún agujero de su pecho, comenzó a caminar hacia mi, con paso lento pero firme, como si el único objetivo fuera el llegar hasta donde me encontraba, conforme se acercaba me pude dar cuenta de los detalles en el, tenia una gran mancha de sangre en el lado izquierdo del rostro, arrastraba la pierna izquierda; le grite con voz firme si se encontraba bien, pero solo respondió con otro gruñido vacío igual que el anterior mientras se acercaba cada vez mas y justo cuando lo tenia a menos de 5 metros me pude percatar de algo en su mirada, sus ojos eran de un color rojo intenso y no se distinguían las pupilas, una segundo después, el oficinista -como ya lo había bautizado- abrió la boca para mostrar sus dientes y mostró un rostro totalmente diferente, su cara era de odio total hacia mi, como si su único afán fuera el hacerme daño, eso me hizo dar un paso atrás y volver a asegurar la puerta de entrada, cuando el oficinista se acerco a la puerta rompió uno de los ventanales con su brazo derecho, lo que hizo volar pedazos de cristal por todo el pasillo, yo me tire hacia atrás cubriéndome el rostro mientras el oficinista estiraba su brazo tratando de alcanzarme, algo que por poco logra, al estar tan cerca de el, me pude dar cuenta que además del detalle extraño en sus ojos, la herida que tenia en su cara era enorme y podía ver como pedazos de piel colgaban despegados del cráneo al que también podía ver sin esfuerzo, esa herida debía dolerme muchísimo, pero parecía no importale ademas algunos cristales se habían enterrado en el brazo, pero al perecer el ni los notaba. Seria difícil que atravesara la puerta principal ya que es una puerta bastante firme y los barrotes son demasiado cercanos como para que pudiera pasar entre ellos. Lo observe por un par de minutos, observando esas ansias de el por ponerme las manos encima, casi podía leer su mente, me destrozaría si llegaba a atraparme.

Llevo casi 5 minutos mirando a la bestia en que se había convertido aquel hombre, mi cabeza daba vueltas tratando de entender aquella situación, que era lo que motivaba a ese hombre a comportarse así, aprecia que no razonaba, trate de hablar con el pero parecía que no escuchaba ninguna palabra, lo único que quería era llegar a mi, todo lo demás no existía para el. Pensé en subir a mi departamento para pensar en algo que hacer, algo que hice relativamente rápido pero al pasar por el primer piso un sonido extraño llamo mi atención, algo o alguien había golpeado por dentro la puerta de mis vecinas, me acerque cuidadosamente y volví a mirar por debajo de la puerta, adentro había algo, algo que estaba golpeando el madera de la que estaba hecha la puerta, podía ver los pies de una persona, rápidamente me levante del suelo y trate de comunicarme con el interior: “Señora Andrea, es usted?” pregunte, inmediatamente obtuve como respuesta un gruñido igual al que el oficinista emitió después de haberme visto en la planta baja, eso me dejo congelado, inmediatamente después el ser dentro del departamento arremetió contra la puerta tratando de salir, sabia que yo estaba del otro lado de la puerta, y al parecer también me quería a mi, golpeaba con fuerza la puerta y no dejaba de emitir gruñidos horripilantes. Subí como alma que lleva el diablo a mi departamento, temblaba tanto que no podía colocar la llave en la cerradura para desbloquear el paso y refugiarme en mi hogar, por fin lo logre, cerré con el seguro y coloque un pequeño sillón individual como obstáculo extra por si algo quería entrar detrás de mi.

Me quede tirado en el suelo de mi departamento por mas de una hora, no cabía lugar a dudas, las inquilinas del departamento inferior se comportaban igual que el oficinista que se encontraba en la planta baja o por lo menos una de ellas, ya que aun no sabia quien era la que trataba de salir del departamento con tanta furia. Pero... que demonios les ocurría a estos dos? Por que se comportaban tan extraño? Y sobre todo por que tratarían de agredirme?

Me arme de valor, tome un martillo de la caja de mi herramientas -bastante pesado gracias al mango de acero que tenia incrustado- hice a un lado el pequeño sillón y abrí la puerta, aun se oían los golpes en el piso de abajo, y algunos gruñidos en la planta baja, eso significaba que los dos seres con los que me había topado seguían en su afán de atraparme. Baje al primer piso y me acerque a la puerta lo mas que pude, era seguro que lo que estaba del otro lado sabia que yo había vuelto ya que arremetió con mas fuerza, pregunte quien estaba ahí, una pregunta que hubiera sonó bastante estúpida sabiendo quienes vivía dentro, pero en ese momento ya dudaba que la persona que se abalanzaba contra la puerta fuera alguna de las dos pequeñas mujeres que vivían ahí, ya que cuando me cruzaba con ellas en los pasillos parecían ser bastante frágiles, no recibí mas que gruñidos cada vez mas furiosos y mas golpes en la puerta, definitivamente le iba a costar mucho trabajo salir a lo que sea que estuviera del otro lado. Decidí ir a ver como estaba mi fan de la entrada, baje y me acerque un poco a el, quien seguía tratando de entrar por entre los barrotes, con la misma cara de furia que tenia cuando nos presentamos, me acercaba cada vez mas a el hasta estar a menos de 2 metros de distancia, su brazo derecho ya atravesado entrado completamente la entrada y me buscaba frenéticamente, no podía creer que con las heridas que tenia no mostrara dolor alguno, me acerque aun mas, ya tenia la mano del oficinista a menos de 30 centímetros cuando por estupidez mía, el ser pudo asirse a uno de los cordones de mi sudadera, y comenzó a jalarme con toda su fuerza, yo sin pensarlo lance un golpe a su brazo con el martillo, escuche como el hueso que unía su hombro con el codo se quebraba, algo que le ocasionaría un inmenso dolor, enseguida me soltó, su brazo ya no tenia fuerza para levantarse, le había roto el brazo pero el seguía tratando de conseguirme, ya era oficial, esta cosa ya no sentía nada de dolor, tenia el brazo colgando por entre los barrotes de la puerta, partido en dos pero ni se inmuto, seguía intentando entrar por mi, comenzó a golpear la puerta con la cabeza e introdujo el otro brazo, creo la herida que le ocasione había desatado mas su locura, golpeo de nuevo los barrotes con la cabeza y en ese instante se detuvo, se había destrozado el cráneo al golpear con toda su fuerza el acero que me protegía, tenia la adrenalina a todo lo que daba y para no dejar que bajara la intensidad escuche como la puerta de primer piso que estado siendo golpeada ya hace varios minutos se había vencido y caía con un ruido estruendoso, la cosa del primer piso había logrado salir!

Por la escalera bajaba lo que en días anteriores había sido la hija de la señora Andrea, Paula, bajaba las escalera a paso rápido, casi corriendo, sabia que venia por mi, llego al pasillo en el que yo me encontraba listo para destrozarle la cabeza si no se detenía, le tomo solo un par de segundo llegar a mi, tenia la misma cara de furia que el oficinista que segundos antes se había destrozado el cerebro, no lo pensé y le propine un fuerte golpe directo en la frente con la cabeza del martillo, la chica cayo de espaldas medio atontada, pero se volvió a levantar, era increible, le había dado un golpe como para nunca se volviera levantar pero antes de que se incorporara totalmente solté un golpe mas con todas mis fuerza, esta vez pude escuchar como su cráneo se abría y dejaba expuesto un poco de su masa cerebral, esta vez la chica cayo para no levantarse mas.

Todo paso muy rápido, mi cabeza y mi cuerpo hicieron lo posible para defenderme y sobrevivir, pero no era hora de descansar, tenia que estar listo, podría haber alguien mas en el piso de arriba puesto que del lugar de donde salio la chica que yacía tirada en el suelo solía vivir también su madre, subí con extremo cuidado las escaleras dispuesto a recetar el mismo tratamiento a la cabeza de quien se me atravesara No escuchaba ningún ruido en el primer piso y conforme subía los escalones pude ver como la chica que en su momento parecía frágil había destrozado el marco de la puerta y había hecho que las bisagras se desprendieran, mire dentro departamento, no quería entra ahí, tome uno de los pedazos de escombro tirados en el pasillo y lo lance al centro del departamento, si había alguien adentro seguro respondería al ruido que cause, pero nada, ni un solo sonido después de eso, con un poco mas de confianza puse el primer pie dentro del lugar, mire hacia todos lados y me dirigí a la cocina, estaba vacía, tenia que revisar los dormitorios y también el baño así que me adentre aun mas en la casa, el baño estaba vacío aunque bastante desordenado, me dirigí al primer dormitorio que tenia la puerta totalmente abierta, al acercarme me fui percatando de un ligero pero desagradable olor, estaba seguro que era carne comenzando a pudrirse, en el centro del dormitorio estaba la madre de Paula, sus piernas estaban sobre el colchón de la cama mientras el torso caía por una orilla al cual le faltaba la cabeza, no aguante las arcadas y vomite sobre la alfombra que cubría el piso del dormitorio, el cuerpo parecía haber sido atacado por una jauría de lobos, tenia mordidas por todos lados y le faltaban grandes trozos de carne en las piernas y el pecho, se la habían comido, podría haber sido su hija? pudo su propia hija haberla matado, arrancado la cabeza y mordido trozos de carne de su cuerpo. Al recuperarme un poco de la impresión revise los otros 2 cuartos del lugar, en el dormitorio mas pequeño no había nada extraño al perecer las propietarias lo habían convertido en una pequeña bodega donde colocaban las cosas que no utilizaban ya que estaba llena de cajas con libros, utensilios de cocina y otras cosas, al abrir el ultimo dormitorio sentí una brisa fría y me dí cuenta del enorme boquete que se había abierto en la pared que daba a la calle, el dormitorio estaba completamente mojado, el terremoto causo que se derrumbara la mitad de la pared, parecía que ese era el dormitorio de Paula, parecía adornada por una chica y no por una mujer de la edad de su madre. Cerré el dormitorio y salí del departamento aunque me preguntaba que le habría ocurrido a ese escandaloso perro, pero para este momento ya parecía el menor de los problemas.

De regreso en mis aposentos, por fin me detuve a examinar todo lo que había ocurrido y no pude mas, de mis ojos escurrieron un par de lágrimas, tenia una familia completa muerta en mi edificio, vi a una persona destrozarse el cerebro en la entrada, descubrí el cuerpo de mi vecina horriblemente mutilado y lo peor, le había abierto el cráneo a su hija y ahora estaba tirada en la planta baja. Esto estaba mal algo estaba haciendo que las personas se volvieran locas y no tenia que ser un genio para deducir que lo que cayo del cielo trajo consigo algo mas que destrucción

Ahora mi prioridad era protegerme, tenia que encontrar algún tipo de arma, si esto estaba ocurriendo en una zona tan pequeña como lo era el edificio, que habría afuera? seguramente habría muchas mas personas afectadas por la locura regadas por toda la ciudad y no seria pocas de eso estaba seguro. Un arma de fuego era lo que necesitaba y sabia exactamente donde encontrarla, había visto una el día anterior.

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