Capitulo 4 - Sobreviviendo

Era una estupidez, no quería volver a pisar el segundo departamento del primer piso, ya sabia lo que encontraría dentro, el día anterior había visto los cuerpos sin vida de una familia completa pero sabia que en las manos de uno de ellos había algo que me serviría de protección, algo con lo que me sentiría mas seguro, tenia que bajar y tomarla.

Tome de nuevo mi martillo, ya manchado de sangre después de aquel golpe que le propine a aquella chica, si algo pasaba tenia algo en las manos con que protegerme, no quería llevarme una sorpresa desagradable. Salí del departamento y baje las escalera atento a cualquier movimiento en los pasillos, a llegar al primer piso me coloque frete a la puerta del lugar en cuestión y gire la perilla, sentí enseguida el mismo calor que había sentido un día antes solo que esta vez tenia ya ese ligero olor pestilente que me indicaba carne podrida, camine y me dirigí al pasillo que lleva a los dormitorios pero algo ya estaba impidiéndome el paso hasta el dormitorio, era uno de los niños que estaba parado justo al final del pasillo a unos 6 metros de donde yo me encontraba completamente paralizado del miedo, hace unas horas había visto y estaba casi seguro de que el chico estaba muerto y tirado sobre la cama de sus padres, pero ahora estaba parado justo frente a mi, que demonios pasaba aquí! Sin darme tiempo de pensar otra cosa del centro de la recamara surgió otra pequeña figura, ahora era la niña, al momento de que los dos seres se dieron cuenta de mi presencia sus pequeños rostros en los que solo se podrían imaginar sonrisas, mostraron una cara completamente diferente pero que ya era familiar para mi, era la misma que había visto en el oficinista y en mi vecina justo en el momento que me atacaban, además de los ojos rojo carmín que ya conocía también, los niños ya se dirigían hacia mi posición, tardaron un par de segundos en llegar hasta mi y de una patada mande a volar al chico unos metros atrás, retrocedí unos pasos y me dirigí a la cocina, no quería lastimar a lo niños, no sabia que les ocurría pero yo no seria capaz de destrozarles la cabeza con el martillo así que lo tire y tome el mantel de la mesa de la cocina, cubrí a la niña con el justo antes de que se abalanzara sobre mi, la niña forcejeaba con una gran fuerza pero pude cargarla y llevarla hasta el patio de servicio, donde su madre seguramente lavaba la ropa en días anteriores, abrí la puerta y lance a la niña dentro, cerré al puerta con seguro y di la media vuelta, era el turno del chico, quien para ese momento ya se encontraba dentro de la cocina y con la mirada fija en mi, se lanzo sobre mi y con un movimiento rápido logre hacerme a un lado tomarlo de su camisa por la espalda y rápidamente volví a abrir la puerta del servicio y lo lance dentro junto con su hermana que trataba de librarse aun del mantel que la cubría, volví a cerrar la puerta con el seguro y empuje la mesa contra ella para asegurar que no salieran, los dos eran demasiado pequeños para salir brincando por la ventilación y a pesar de que tenían una fuerza extraordinaria para su estatura jamás podrían derribar la puerta de aluminio que impedía les paso a hacia la cocina y hacia mi.

Después de asegurar a los niños en el cuarto de servicio tome el martillo del suelo y con sumo cuidado me dirigí al dormitorio, sabia que los padres podrían estar dentro también y estaba listo para ellos, al entrar me di cuenta que la madre seguí en el mismo lugar donde la vi por primera vez, el padre a diferencia de ella forcejeaba dentro del closet con la cuerda que se había atado el mismo para suicidarse, trataba de liberarse para y darse cuenta de que yo estaba ahí olvido la cuerda y se lanzo contra mi, no pudo acercarse mucho gracias a lo corto de la cuerda, no quise arriesgarme y de un golpe directo a la cabeza lo inhabilite, cerré la puerta corrediza del closet y mire hacia mi objetivo, mi mente no me había fallado sabia que la primera vez que pise este lugar había visto entre las manos de la mujer una pistola, con la cual ella se había volado el cerebro, me acerqué cuidadosamente y tome de entre sus manos frías el artefacto color negro con una inscripción en la parte del cañón que rezaba COLT 1911A1 y justo a un lado del cuerpo de la mujer una caja casi completa de cartuchos calibre .45 marca Winchester junto con la funda sobaquera para la pistola, por fin algo de suerte, esa arma ya la había visto antes, era un arma muy utilizaba por los agentes de seguridad privada de la empresa donde hace algunos años había trabajado, ellos decían que esa pistola nunca fallaba y que era bastante potente para su tamaño, además de que utilizaba cartuchos de calibre .45 bastante destructores, y yo sabia como utilizarla. Tome rápidamente el arma los cartuchos y la funda, cerré la puerta del dormitorio, pase a dar un vistazo los niños en el patio de servicio, ellos seguían con la misma actitud malévola que tenían desde que me cruce con ellos, decidí dejarlos ahí encerrados y salí del departamento asegurando la puerta principal.

Ya en mi refugio, revise el arma, era una belleza, estaba muy bien cuidada por el anterior propietario, quien tal vez la obtuvo en el mercado negro ya que en México un civil no tiene permiso de portar ningún tipo de arma de fuego, tal vez quería proteger a su familia, en esta ciudad catalogada por muchos como una de las ciudades mas violentas de mundo, frase que me entristecía mucho cuando la escuchaba o leía en algún medio informativo, tenia 6 balas en el cargador, al parecer fue cargada completamente pero solo se disparo una vez por la madre suicida del primer piso. Pasaban de las 5pm era hora de comer algo y descansar un poco, había sido un día muy difícil, mi plan de buscar un lugar donde encontrar supervivientes se había dio al demonio, tenia que ingeniar un nuevo plan, las pocas provisiones que tenia se estaban terminando, ya no fluía agua de las tuberías y la poca que había recolectado no me iba a durar para siempre. Faltaban una cuantas horas para que el sol se escondiera en el horizonte, necesitaba una nueva perspectiva, algo que me diera una idea de lo que tenia que hacer a partir de ahora, subí a la azotea del edificio para observar nuevamente y con mas detalle la ciudad, seguía sin poder ver a mas de unas cuantas calles gracias al polvo en el aire pero alcance a distinguir un grupo de por lo menos 8 personas -hombres y mujeres- a unos 800 metros de donde me encontraba, otro hombre se dirigía hacia ellos haciendo señas con la mano y gritando cosas que no pude descifrar, el hombre de aproximadamente 30 años volteaba hacia atrás como si algo lo persiguiera, el grupo al darse cuenta se su presencia se dirigió con paso lento hacia él, el grupo ya se encontraba a unos 10 metros del hombre quien se detuvo completamente, examino por unos segundos a los integrantes y corrió hacia una de las calles que se encontraban a los lados pero se detuvo antes de ir mas lejos, un nuevo grupo salio del lugar hacia donde el corría, eran mas de 10, en poco tiempo se vio acorralado por los dos grupos mientras que un tercero se acercaba por la calle de donde había venido, el hombre tomo de entre los escombros del lugar un pedazo de varilla de metal dispuesto a defenderse con el de sus agresores, quienes ya lo habían rodeado por completo, uno de ellos lo tomo de brazo derecho, el hombre un golpe certero a la quijada que lo hizo caer de espaldas pero ya era demasiado tarde la multitud ya estaba encima de el y lo hacían caer al suelo, el terror se apodero de mi al ver como la multitud despedazaba al hombre, pude ver como uno de ellos jalaba con fuerza uno de sus brazos hasta que este cedió y se desprendió del cuerpo lanzando un enorme chorro de sangre sobre los demás agresores, lo mismo sucedía con una de sus piernas segundos después y si eso ya era demasiado macabro faltaba ver la parte mas horrible de todo, los agresores se estaban comiendo al hombre! a pesar del polvo podía ver como los agresores mordían las partes que le habían desprendido y los demás se hincaban sobre los restos que yacían en el suelo para terminar a mordidas con el.

La cabeza me daba vueltas, estaba a punto de perder el conocimiento a causa de la impresionante al escena, me recosté en el piso mirando al cielo, esto ya se había convertido en una pesadilla, no era solo locura en la gente lo que tenían iba mucho mas allá, convertía en caníbales a las personas. Recordé a los dos cadáveres en la planta baja y a los niños encerrados en el primer piso junto con su papa que colgaba muerto dentro del closet, todos ellos tenían lo mismo que la gente de allá abajo, era una enfermedad? algún tipo de virus? o simplemente locura colectiva.

Me puse de pie y mire una vez mas al grupo de agresores, habían terminado con el pobre hombre, solo quedaban unos pocos restos de hueso y carne sobre la acera, se lo habían comido completamente, veía como los agresores se retiraban del lugar mientras otros simplemente se quedaban ahí parados, a solo unos pasos de donde habían tenido su festín caníbal.

Ahora ya sabia que podía pasarme si me topaba con alguno de los tipos de afuera, estaba en problemas, mis víveres estaban por acabarse y el salir a la calle no era una buena idea. Regresaba a mi refugio y al pasar por el tercer piso me di cuenta de algo, tenia dos departamentos en ese mismo piso y uno mas en la planta baja totalmente vacíos, recordé como sus inquilinos habían cargado con sus pertenencias y salido justo antes del desastre, seguramente adentro había algo de comida y algunas cosas que me podrían ser muy útiles, no quería pensar en regresar a los departamentos que ya había visitado, ya no quería regresar ahí. Sin pensarlo dos veces saque el llavero que me había dejado el encargado del edificio, recordé que el alguna vez menciono que tenia una copia de la llave de cada una de las puertas de los departamentos, ya que si surgía alguna emergencia se podría entrar a cada uno de ellos sin problemas, busque entre todas las llaves la que estaba marcada con el numero 301 y me dispuse a entrar en él, el lugar estaba muy tranquilo, revise cuidadosamente todo el lugar para asegurarme de que no había nadie ahí, pero estaba vació, la cocina estaba repleta de comida: latas de atún, frutas en conserva, pescado congelado, cajas de galletas, cereal y hasta un garrafón de agua potable casi lleno, la carne así como la leche ya estaban comenzando a pudrirse gracias a la falta de electricidad que mantenía el refrigerador apagado, tuve que regresar dos veces mas para llevar todo a mi departamento, después de saquear la comida, comencé a buscar entre las cosa personales de los que abandonaron el lugar, encontré varias herramientas eléctricas ahora inútiles, tome una caja de herramientas prácticamente nueva que me serviría muy bien para reparar algunas cosas en mi refugio así como equipo de protección -en esta casa definitivamente alguien se dedicaba a la construcción- , tome medicinas y un par de binoculares que encontré en un dormitorio, desde el cual, por una de las ventanas logre ver el estacionamiento, donde se encontraba mi auto, un Seat Córdoba 2008 color negro, el objeto mas apreciado por mi, lo había comprado un año antes en una agencia cerca de aquí y ahora estaba completamente destruido, le había caído encima un enorme poste de luz que prácticamente lo había partido en 2, me faltaban casi dos años para terminar de pagarlo, bueno supongo que ya nadie esperara el pago de este mes. Junto a lo que quedaba de mi auto había una Jeep Liberty color plata.

En el segundo departamento encontré mas comida y agua, un asador portátil que me serviría muy bien para hervir agua y cocinar, tome una chamarra de cuero que me quedaba perfecta y un bat de béisbol de metal propiedad de uno de los hijos. Baje hacia la planta baja con cuidado de no se visto por alguien afuera del edificio, no quería a todo un grupo de caníbales golpeando la entrada tratando de conseguir el postre, el oficinista seguía en el mismo lugar, con la cabeza destrozada entre los barrotes y la chica seguía tirada en el suelo derramando su cerebro en el suelo. Entre en el ultimo departamento que me quedaba por revisar pero no encontré comida salvo una lata de jugo de tomate y un frasco con lo que parecía mermelada, a falta de comida encontré una pequeña cantina en la esquina de la sala con bastantes botellas de diferentes tipos de licores: vodka, vino tinto, whiskey, tequila, amaranto, ron, muchas de esas botellas de muy buena calidad, decidí no pasarlas desapercibidas y coloque las que me gustaban y las subí junto con 6 cajetillas de cigarros que encontré ahí mismo, había dejado de fumar unos años antes y creo que el retomar el vicio ya era una opción bastante agradable. La noche ya había caído sobre la ciudad, había recolectado suficientes vivieres para un par de semanas y me dispuse a disfrutar una lata de sardinas a punto de caducar acompañada de una botella de vino tinto español de mas de 5 años para terminar disfrutando un par de cigarrillos de la marca mas conocida, una gran cena teniendo en cuenta que el Apocalipsis estaba sucediendo en las calles.

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